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Recomendaciones: "10 minutos" Ganadora del premio Apacuana

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martes, 7 de septiembre de 2021

Recomendaciones: Tercer Cuerpo

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El texto dramático que le ha regalado a la humanidad Claudio Tolcachir cae en las manos de Jeizer Ruíz para ser estrenado en la fundación Rajatabla. El texto, el director y el escenario son los más propicios para representar el mismo problema de siempre, con personajes muy distintos, con un distinguido aire de enredo y mucho talento a favor.

Tercer Cuerpo

En nuestro primer encuentro con este montaje no teníamos clara una premisa que nos ubicara en algún lugar y al comenzar la representación no parecía haber nadie dispuesto a dárnosla. Esto nos desencajó en primera instancia y creo cierta predisposición. Dicha sensación se vio incrementada cuando tenemos cinco personajes, de los cuales dos se encuentran en una situación ajena a los otros. Toda esta confusión inicial nos desconectaba de la acción y el siempre molesto, ojo crítico, estaba diciendo presente con mucha fuerza hasta que apareció aquello que más nos ha deleitado de esta experiencia. Hemos vuelto a probar la placentera sensación de que lo que ocurre en el escenario te arrastra por la fuerza a prestarle atención. El texto, y por supuesto los actores, obligan al espectador, sin más herramientas que la vida, a querer saber que se trae todo esto entre manos, claro, si es que no deseas correr el riesgo de quedar a la deriva entre risas y lágrimas del público y de los personajes.

Existe una armonía escénica muy bien consolidada que nace a partir de la misma escenografía. El lugar es propicio para todo el drama. Nos encanta el escenario repleto de cosas que son útiles, más allá de estar allí para adornar la visual del público. Además, hay una propuesta de iluminación que busca hacer mucho más con menos. Hay una lámpara suspendida en el centro del escenario que sin mucho esfuerzo crea una ilusión, un efecto muy distinto al que crean los reflectores sobre el espacio, eso se agradece y se aplaude porque es en esa clase de detalles donde la estética escenográfica, sin dejar de ser solo elementos e inspiración, juegan un rol avasallante en el conjunto total de lo que vemos en el escenario. Es hermoso.

Las interpretaciones nos convencen completamente. El trabajo de cada uno está conciso y repleto de matices bien logrados. Los personajes ríen, lloran, desean y rechazan sin dejar de ser ellos. Ante esta paleta bien consolidada destaca la pata que más cojea. En este caso, no vemos un gran problema con ninguno, aun así, creemos que uno de los cinco actores tiene la posibilidad de indagar un poco más en la profundidad de su personaje y alcanzar un mayor nivel de entrega, porque el personaje que más da es el que menos recibe y en nuestro encuentro lo sentimos un poco falto de corazón en sus palabras. Tampoco se trata de un defecto muy notorio o de un detalle que destruya el arte tan hermoso aquí encontrado, de hecho, se trata de un aspecto muy individual con respecto al colectivo que está en escena. Siempre podemos mejorar, siempre.

Los cantos que espontáneamente hacen presencia los escuchamos con el corazón y nos dan un respiro de todo el drama para prepararnos para más drama y sorprendernos con momentos de comedia muy acertados y valiosos. En definitiva estamos muy complacidos por el trabajo que se logró con este hermoso escrito teatral. El talento venezolano que está creciendo eleva paso a paso su propia vara y manteniendo la firmeza, puede ser capaz de superar cualquier expectativa. Tercer cuerpo cumple con creces al dejarnos esta fuerte reflexión sobre el amor.

viernes, 20 de agosto de 2021

Recomendaciones: El motor

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El motor de Rómulo Gallegos llega rodando con firmeza al escenario del Teatro Nacional. Somos espectadores del trabajo en conjunto, el esfuerzo y nos confrontamos con la realidad que nos señala el pegujal. ¿Tenemos los mismos problemas sociales que hace cien años? Da la ligera impresión.

El Motor

Primero es muy importante tener presente el rol cultural que cumple el motor de Rómulo Gallegos en nuestra comuna. Este texto, escrito a principios del siglo XX tiene una maestría estructural a nivel dramatúrgico comparable con "La casa de Bernarda Alba", "Casa de Muñecas" o "Chuo Gil y las Tejedoras". Al mismo tiempo, comparte una responsabilidad equiparable con las anteriormente mencionadas cuando hablamos de llevarlas a escena. Se trata de una insignia del arte escénico venezolano que debe mantenerse, bajo cualquier circunstancia, adherida a nuestro pecho. Debemos siempre colocarla por lo alto. Expone uno de los problemas más profundos que presenta nuestra idiosincrasia con una atmósfera sainetesca y sencilla que conmueve las almas con aspereza. Todo mientras mantengas la atención durante las dos horas que propone Rómulo Gallegos para recibir la clase.

En esta ocasión nos sentimos muy agradecidos por el hallazgo que representa un trabajo bien hecho en líneas generales. 

Primeramente la obra posee un buen ritmo a pesar de su duración. No parece una tarea imposible prestar atención hasta el final, siempre y cuando el ritmo se mantenga. Allí mismo es donde podría recostarse el mayor problema que presenta el montaje; si el tiempo rítmico del actor no se encuentra afinado ni conectado con el de los compañeros, puedo convertirse fácilmente en una situación tediosa. Apegados a esa idea, tenemos un paleta de actuaciones muy variada en la que resaltan algunos talentos y habilidades que afortunadamente conviven como una armonía escénica muy contagiosa. Da la sensación de que todos están en el mismo lugar y manejan un lenguaje similar. Eso se aplaude y se agradece. De igual manera, el punto de apoyo mas importante en esta comunidad se nota un poco tambaleante cuando requiere una gran firmeza para funcionar como eje central de la maquinaria. Existe la posibilidad de predisposición de los actores por la larga duración del montaje y la cantidad de parlamentos que tiene para con la velocidad en la que se dice todo esto, no ha de apurarse innecesariamente el avance de la obra, los humanos deben respirar cómodamente y esperar que el teatro y la vida misma cumplan con el fenómeno. El principal aliado de este trabajo puede ser lo efímero del teatro, esa sensación de que todo está ocurriendo ahora mismo es muy importante para la sinergia y fluidez de dos horas de compromiso y entrega.

Vemos también una propuesta de dirección adecuada para muchos puntos y difusa en algunos otros. En momentos da la sensación de haber un ahogo en el espacio de los personajes. Esto puede estar ligado a decisiones de la puestista y una delimitación impuesta del espacio. Esto no está mal del todo. El problema aparece cuando los actores que no se encuentran adecuados a la pauta expresan códigos corporales que puedan delatarlo. Aún así, las intenciones son muy buenas; cuando se logra el objetivo aparece una magia teatral entre mutis y mutis, crece una expectativa solo por saber que le dirá este personaje a este y que ocurrirá cuando el otro se cruce con el otro. La compresión del escrito está clara y se nota bien ejecutada.

Hay una trabajo descomunal con respecto a lo que se ve en el escenario. La escenografía, los elementos, el vestuario. Todo mantiene una estética realista y cálida. Se refleja el calor de la zona y la sensación de sudor constante. El Pegujal vive.

La iluminación pretende sencillez y un cabizbajo camuflado, se trata de una protagonista encapuchada que no desea entrometerse demasiado en la atención del público y se dedica a contornear bien el espacio, el fondo y las ideas fuera de lo común. 

En líneas finales el motor es un gran texto, un gran desafío y un gran compromiso. En esta ocasión bien adquirido y enfrentado. En HdA nos emociona, por encima de todo lo demás, la abundancia de juventud que rodea todo este trabajo. Además, el interés por rescatar y la sensación de salvación que avecina el resultado. Pronto comenzará una nueva temporada del micro-teatro en nuestra ciudad y las apuestas por esta clase de emprendimientos probablemente vuelvan a escasear. Una lástima porque se siente la resurrección de nuestra vida teatral y todo eso conlleva un gran esfuerzo. Montajes como el motor, (que además de entereza visual, confronta y reflexiona sorpresivamente sobre los mismos problemas de ayer que lucen tan similares a los de hoy justamente porque son los mismos) están en peligro de ser desplazados por la fama y la inmediatez. Gracias por hacer una apuesta en crear alas conociendo el riesgo de la caída.

jueves, 5 de agosto de 2021

Recomendaciones: Enemigos

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El festival teatral de autor nos propuso una atractiva presentación de la obra del español Carlos Be. Fuimos atraídos por una interesante premisa, un buen trabajo de difusión y un gran estadio como lo es nuestro teatro nacional. El resultado… Tambaleante.

Enemigos

Enemigos nos cuenta una historia que algunos conocemos desde un punto de vista más confrontador con varios aspectos interesantes que le colocan un aire novedoso al discurso dramático que se plantea. Las expectativas suben mucho y probablemente, esa es nuestra culpa, o mejor dicho una responsabilidad que solo nosotros podemos asumir como espectadores, no le conciernen en lo absoluto a los miembros de este equipo.

El jurado tiene una decisión subjetiva que tomar sobre aquello que más destaca en la competición del festival, por lo tanto, nos ahorraremos una opinión directa que involucre la decisión del juicio y como siempre, actuaremos desde el punto de vista de unos espectadores que tienen cierto conocimiento y manejo del lenguaje teatral.

Nos llama la atención el rol de las proyecciones que se realizan.  Nos hacemos la pregunta de cuan importantes son para la finalidad que desea cumplir la obra. Lo entendemos como una propuesta novedosa, que inteligentemente empleada puede sumar; al ser solo una propuesta por proponer algo, puede volverse en contra del propio montaje si atenta contra el ritmo de la pieza y el necesario factor sorpresa que el teatro ha de poseer para mantener al público atento.

Vemos unas transiciones escénicas que nos dejan mucho que desear por la escases aparente de herramientas escénicas para resolverlas. Sin embargo, el texto dramático posee un valioso trasfondo que probablemente haría el favor por si solo de resolver los cambios entre escena y escena con más que un tradicional blackout que no oculta por completo a quienes mueven las cosas en el escenario.

Con respecto a las interpretaciones quedamos dudando. Principalmente lo que nos hace dudar son los espectadores que en su momento compartieron con nosotros la platea. Tenemos la noción de que hablamos de un texto de género dramático, pero, en algún punto del discurso, el público asistente determinó que esto se trataba de una comedia. No necesariamente porque hubiese risas en un momento dado es que llegamos a esta conclusión, sino porque la circunstancia escénica que se plantea no es coherente con la reacción del público; se sabe que en la comedia nos reímos de la tragedia que le está ocurriendo a los personajes, pero en un principio lo que estamos manejando son códigos que nos demuestran el drama trágico que se asume en esta oportunidad. La responsabilidad de que el lenguaje se traduzca claramente corresponde a los actores en el escenario, que sea cual sea el montaje en que se encuentren, siempre tienen un trabajo muy complejo de traducción lingüística que compromete sus habilidades comunicativas.

Debemos exigir como espectadores del arte escénico venezolano, arte escénico de calidad con respecto a las circunstancias a las que se somete un trabajo. Los espectáculos de mayor magnitud requieren de un nivel comprobado antes de ser presentados al público o la cultura teatral no se consolidará de forma adecuada. No es la intención de HdA, transgredir la integridad de nuestro teatro, pero si es necesario ponerlo en evidencia ante nuestros mismos ojos o las aspiraciones de exportar nuestro arte y elevar su nivel de profesionalidad y compromiso, afectado duramente estos últimos tiempos, serán más difíciles de afrontar. 

Por otro lado, un gran trabajo por parte de la producción de esta obra que nos brinda una muestra muy grande de esmero. Y ese es uno de los puntos importantes, no podemos aspirar a tener una ópera con explosiones en vivo y vestuarios extravagantes si el contenido expuesto no va de la mano con lo que visualmente se pretende mostrar.

Finalizamos esta entrada con la cita del director e investigador teatral británico de una trayectoria global, Peter Brook, que alega lo siguiente:

“El hombre de la calle que va al teatro está en lo cierto al decir que acude por su propio placer. Cuando el crítico asiste a un estreno, puede decir que sirve al hombre de la calle, pero no es exacto. El crítico no suministra consejos ni advertencias en secreto, su papel es mucho más importante, en realidad es esencial, ya que un arte sin críticos se vería constantemente amenazado por peligros mayores.” 

                 .-El espacio vacío. Brook, Peter, Pag.23

miércoles, 4 de agosto de 2021

Recomendaciones: Cartografía de Nihil

 

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El último estreno de la Fundación Rajatabla forma parte del Festival teatral de autor como montaje invitado, tiene a un elenco de primer nivel y nos presenta un mundo ficticio en el que si nos descuidamos podríamos confundir con alguna coincidencia circunstancial muy familiar para los venezolanos. Principalmente por las trenzas que cuelgan del cabello de Orcinas que podemos ver en varias mujeres en los últimos tiempos o por tener televisor únicamente para ver los canales nacionales porque la señal es de costosa adquisición. Con un título que atrapa por su peculiaridad y una estética publicitaria muy llamativa, Cartografía de Nihil.

Cartografía de Nihil

Es una relación de amor y remordimiento que tenemos en HdA con este montaje. Primeramente, hablamos de un texto dramático ganador de un premio internacional, que no les otorga automáticamente una calidad superior a otros textos de índole similar. Aún así cumple muy bien con la intención de crear un panorama original para una situación tan cíclica y tan clásica en la historia de la humanidad, que funciona para hablarnos casi directamente de problemas sociales y psicológicos relevantes para los espectadores que aspiran asistir en este caso. Creemos que la trama pudo haber tenido una extensión un poco mayor considerando la oportunidad de aprovechar este nuevo mundo bien planteado. Nos quedamos deseando una especie de segundo acto o  segundo capítulo.

La propuesta escénica está muy interesante. Focaliza la atención y ubica a los actores en un espacio más especial para obtener un resultado más valioso interpretativamente. Tenemos unos cuantos rompimientos coreografiados para dar un toque diferente al realismo que vamos observando y sirven muy bien para mostrarnos algunas imágenes que destaquen la maravillosa profundidad que el texto plantea.

En cuanto a las interpretaciones encontramos un notable trabajo por parte de ambos caballeros. La voz y el compromiso energético del señor Balducci son un gran atractivo para el montaje en general porque resulta ser el personaje al que el público desea escuchar para conocer mejor. Por otra parte, Marchena tiene un notable trabajo corporal que evidencia su escuela y su experiencia. Adjunto a eso, vemos una osada propuesta lingüística en ambos trabajos. Desconocemos si es una propuesta del texto dramático o de los actores, aún así, dicha propuesta puede ser una gran virtud cuando se encuentra consolidada y un arma de filo doble si toca cumplir con una de esas funciones, en las que, por miles de motivos, un actor puede no sentirse suficientemente cómodo en el escenario. Sin embargo, el profesional enfrenta el reto. En las presentaciones que observamos cumple muy bien o al menos sale airoso. Dignamente firmes estos dos personajes en las manos de dos experimentados caballeros del arte escénico.

Por otra parte, Andrea parece encontrarse en otra sintonía energética. Esto no necesariamente es un aspecto negativo, pero, si no se le presta atención la actriz desaparece de la escena estando de pie bajo los reflectores. No da la impresión de tener un mal trabajo, aun así, pensamos que una mayor confianza empujarían sus resultados a un superior nivel de soltura que permita compaginar por completo con sus compañeros en el escenario. Margen de crecimiento positivo destaca por encima de todo.

La música, la estética escenográfica y el vestuario van tomadas de la mano con seguridad y eso se agradece. Todo el trabajo de unión escénica contiene un discurso dirigido hacia lo que el texto plantea y puesto que el mismo permite una pista de aterrizaje para la creatividad, más aún nos convencen los resultados.

Cartografía de Nihil es un montaje muy recomendable, en el que destaca el texto dramático y el planteamiento social que se nos muestra. Las interpretaciones exponen cierto desequilibrio, que con trabajo, pueden crecer, principalmente como conjunto. Finalmente felicitamos con mucha felicidad a Deiby Fonseca por el trabajo que realizó de inicio a fin y nos enorgullece el reconocimiento internacional que obtuvo por esta maravillosa idea. La fundación rajatabla es el escenario más ideal para sostener este conjunto artístico que ningún venezolano se debería perder por muchas razones.

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“Cartografía de Nihil“ relata la historia de Dos hermanos que viven en un búnker, buscan el momento oportuno para huir de Guaha, un país sumido en el totalitarismo de su soberana, líder del grupo Los Sufragistas. Desean llegar con vida a la frontera y pisar Nihil, el país vecino al que todos huyen pero nadie conoce con certeza; la única verdad es un mapa que han trazado para esquivar los obstáculos y llegar vivos. Ese objetivo se trunca cuando comienza una cacería de personas mayores de treinta años y discapacitados que los obliga a tomar decisiones drásticas y ayudar a escapar a Orcinas, una muchacha que huye y llega por accidente al búnker buscando refugio.
 
Bajo la dramaturgia y dirección de Deiby Fonseca. Y producida por Sinergia Teatro
 
La obra resultó ganadora del primer lugar del Certamen de Dramaturgia del Festival Escenarios del Mundo que se realiza cada año en Cuenca - Ecuador que según el veredicto de su jurado  refleja una situación distópica que a la vez que da cuenta de escenarios humanos particulares, penetrando en la esencia de preguntas existenciales sensibles, y posibles en situaciones límites, juega a la metáfora de la sociedad actual, la que parece estar en el momento de apocalípticas crisis y revelaciones: haber tocado fondo; y, por ende llamada a transformaciones inimaginadas. En un tiempo y ritmo acertado encuentra con poesía una trama con varios frentes que se resuelven con coherencia.

martes, 27 de julio de 2021

Recomendaciones: La ignorada presencia femenina en los inicios del teatro venezolano

 (La siguiente entrada NO tiene como objetivo motivarte a leer)

 Bien sabemos que mundialmente, a través de los siglos, la figura femenina ha sido subestimada y desvalorizada por el machismo que impera en la cultura del hombre. No solo en las áreas profesionales sino también en el rol doméstico e incluso en los derechos humanos. Esta información no es tan novedosa ya que, afortunadamente, cada día somos mas conscientes de las injusticias que han sido cometidas en todas las épocas y períodos.

 Específicamente en Venezuela hay en estos momentos una ola de productividad femenina que destaca un compromiso y una calidad equivalente a la de cualquier ser humano lleno de talento independientemente de su genero sexual. 

Hace poco resaltábamos las buenas cualidades de "Destino Libertad", de la compañía nacional de teatro, y era precisamente el enfoque femenino y el despliegue de habilidades que muestran las artistas, a pesar de sus limitadas posibilidades en el montaje, lo que destaca con claridad en el resultado final de la pieza. 

Por otra parte, tenemos mucho talento femenino liderando las filas teatrales en estos últimos tiempos, como lo son: La directora y actriz Jennifer Morales, que posee un estilo y una estética de montaje bien atractivo y singular; la directora Marisol Martínez que demuestra unas cualidades magníficas para la puesta en escena y una innovadora visión de la representación de textos dramáticos; la productora, directora, actriz y escritora Maigualida Gamero que en este momento se encuentra a la cabeza del decimo octavo festival teatral de autor y se muestra como una de las mayores inversoras en la cultura venezolana en la actualidad; la reconocida productora de cine venezolano Carmen Rivas; la docente, escritora, actriz e investigadora teatral Ligia Álvarez; la cineasta Anabel Rodríguez Ríos que hace poco nos regaló uno de los documentales mas valiosos en los últimos años para Venezuela, "Érase una vez en Venezuela, Congo Mirador";  la investigadora teatral Penélope Hernández, la fundadora de los pequeños artistas Muriel Tremont, y muchas artistas novel como la productora y actriz Daniella Morales, la directora y actriz Patricia Castillo, o la directora y actriz Eliné Figueroa. 

Entre todas estas magnificas mujeres figura también Jericó Montilla recientemente nominada a mejor actriz en el festival de cine de Moscú, directora, productora y actriz de teatro. Justamente bajo su comando se organiza una vez al año el "Encuentro de mujeres creadoras". Este año durante el transcurso del mes de marzo, se realizó el cuarto festival y entre sus novedades estuvo la publicación del libro titulado "La ignorada presencia femenina en los inicios del teatro venezolano".


Mas allá de ser un libro común, esta es una valiosa recopilación de datos realizada por el investigador teatral Oscar Acosta, quien nos explica breve y concisamente, con ejemplos puntuales, como ha sido desvalorizada la figura de la mujer en el teatro venezolano y como, a lo largo de nuestra historia, las mujeres que han sido rescatadas del olvido tuvieron la fortuna, en notable medida, por estar ligadas directamente con alguno de los próceres venezolanos, disminuyendo así la importancia del aporte femenino en los pasajes históricos de Venezuela. 

Específicamente se centra en: 

La mujer dramaturga, donde nos habla sobre la autora española María Rosa Gálvez, escenificada en Caracas en 1823; la mujer actriz, donde toma como ejemplo la vida y trayectoria de Cecilia Baranis, notable intérprete y promotora de las artes escénicas en Venezuela y el Caribe; la mujer personaje, con base en el drama "Policarpa Salvarrieta" del venezolano Heraclio Martín La Guardia. 

Con estos tres casos puntuales, anteriormente poco mencionados, podemos vislumbrar una importante crisis cultural que desplaza el rol de la mujer, en este caso la mujer venezolana, cuando desde siempre se ha mantenido en la vanguardia de la creación artística de nuestro país. Como claro ejemplo de este hecho, tenemos a las mujeres venezolanas, anteriormente mencionadas en el inicio de esta entrada, que nos muestran una perspectiva muy valiosa del arte venezolano y no por ser mujeres precisamente, lo hacen por ser humanas profundamente sensibles y atentas a las necesidades culturales de nuestro país y la disposición por levantarlo con sus propias manos cual madre soltera que levanta a sus hijos.

Pulsando la imagen o el subtítulo de la misma, pueden acceder al escrito y descargarlo para lectura libre en PDF.

lunes, 26 de julio de 2021

Recomendaciones: "Destino Libertad"

 (La siguiente entrada NO tiene como objetivo motivarte a ir al teatro)

Regresamos al teatro con una obra que de alguna forma representa una señal del estado en el que se encuentra el teatro en Caracas o al menos en la compañía nacional. Si esto no es lo que refleja este montaje, entonces se refiere a un agravio al estatus y el prestigio de esta agrupación, un ejemplo de como deben o no hacerse las cosas, o tan solo, un tigre que perjudica a todos los involucrados de una forma u otra. Esperamos que sea un resultado pasajero. Finalmente, "Destino Libertad".

Destino Libertad

La mas reciente representación de la compañía nacional de teatro llega a su fin (por los momentos) y los resultados son muy subjetivos. En este caso, en HdA seremos lo más objetivos posible teniendo como principal instrumento de medición los trabajos anteriores de la misma compañía nacional como lo son "10 minutos", "Popol Vuh" u "Oscuro de Noche".

Comenzando por lo positivo tenemos una propuesta en el texto maravillosa. Los versos de Federico García Lorca, Andrés Lizárraga y César Rengifo, están unidos en uno solo. Están Francis Rueda de Pinto como Mariana Pineda, Livia Méndez como Juana Azurduy y Aura Rivas como la Brusca respectivamente en el escenario. Como foco principal la libertad. Tres maravillosas actrices, música en vivo, Gerónimo Reyes en la iluminación y el emblemático Alberto de Paz y Mateos para la representación. Todo está servido en bandeja de plata y por alguna misteriosa razón se quedó servido sin que nadie se lo comiera.

Todo el montaje va de tres sillas, tres luces y hablar. Esto, para empezar y para terminar es increíble. Teniendo un mundo de posibilidades por hacer, las actrices duran toda la obra en el mismo lugar, únicamente diciendo el texto que para los mas conocedores habrán leído y escuchado muchas veces. Y es que no tiene nada de malo que sepamos de que va lo que dicen, pero, ¿solo fuimos al teatro a escuchar a tres mujeres hablar? En HdA realizamos un debate y no concebimos que esto sea un error o una equivocación. Lo único que nos queda por pensar es que al principio la obra era de una forma y finalmente se redujo a esto. (Nosotros presenciamos una de las últimas). Sea como sea, resulta ser una falta de consideración mayúscula con el espectador, porque impulsan al público a hacer una inversión en la que no ve los frutos por los que está pagando, lo cuál, consecuentemente lleva a una decepción que le hace pensar dos veces si hacer una siguiente inversión. Esto, en la circunstancia actual, es un gran egreso para nuestra empresa teatral venezolana que se ve afectada por trabajos como este, que se encuentran por doquier en las salas de nuestra ciudad pero que nunca esperaríamos ver en la compañía nacional de teatro. 

Es una decepción por todas partes porque tenemos a la maestra Aura Rivas que no decae ni un segundo en su energía y expresa con fuerza y teatralidad a pesar de estar toda la pieza sentada. Tenemos a Livia Méndez que endulza y engatusa al público con una gran interpretación en todos los sentidos, pronuncia y vive cada palabra y cada canción. Tenemos a Francis Rueda con una técnica impecable, siempre vislumbrando perfección en el escenario. Y, a pesar de tener estos maravillosos recursos, no logramos sostener el interés en la representación. Resulta un esfuerzo muy grande mantener la atención en un discurso con el que en primera instancia nos encontramos lejanos y además, no existe ninguna propuesta que plantee un intento por atrapar al espectador. Es acaso alguna especie de símbolo o mensaje mantener a estas tres maravillosas actrices sentadas contándonos tres historias; que por alguna razón, también pierden la oportunidad de encontrarse cara a cara, de cruzarse en algún mundo paralelo o después de la muerte. Nada, solo tenemos, tres sillas, tres luces y el texto que ya conocemos.

Esta es sin dudas una decepción que esperamos que sea pasajera. En HdA no podemos hacer la vista gorda de una representación de esta clase, teniendo en cuenta que hay otros montajes de altísimo nivel con menos público asistiendo a sus salas, menos propaganda en las redes sociales y menos remuneración para el esfuerzo de los artistas, pero, trabajos artísticos de calidad. 

Aplausos de pie para estas maravillosas mujeres que hacen un grandísimo esfuerzo por apegarse a una propuesta que no propone y por ser profesionales hasta el punto de sacar oro de una mina de carbón. ¿Esta es la libertad que buscamos? Vayamos al teatro a encontrarla.

sábado, 5 de junio de 2021

Recomendaciones: Humanos. Un juicio de medianoche

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Hay muchas cosas involucradas en un trabajo teatral. Es importante reconocer algo bien hecho cuando entre todos estos elementos hay armonía y vocación suficientes para transmitirlo al público de forma consciente, he inocente a la vez. Existen varios aspectos positivos en este resultado y eso nos genera gran satisfacción, principalmente, porque huele por todos lados a nuevo. Para comprender lo que les digo, solo hace falta ser humano.


Comenzamos por el inicio de todo esto. La dramaturgia de la obra es de gran calidad. Muchos guiños y aspectos de la cotidianidad venezolana se ven reflejados, pero también ocurre ese maravilloso fenómeno literario que se da cuando un escrito es pensado para ser leído por todos. En donde sea que llegue este texto puede ser representado con pocas modificaciones, pues, como bien dice el título, se trata de humanos. Los humanos y sus martirios entre ellos, martirios originados en ideas pensadas por ellos mismos. Reposando en la memoria, con una inocente necesidad de buscar referentes, recordamos los peces del acuario del maestro José Gabriel Nuñez, pero no hablaré de eso porque recordar está prohibido. Las múltiples críticas esparcidas por las palabras abundan, si no sales del espectáculo siendo cómplice o sintiéndote aludido, fue porque no entraste. Nos emociona que exista dramaturgia nueva tan rica en contenido y además escenificada por la persona que lo escribió. Eso es un activo de alto valor para la economía artística venezolana.

La propuesta corporal es rica y variada. Hay varias figuras muy curiosas que siempre mantienen al espectador intentando decodificar lo que ve y por lo tanto expectante de lo que está ocurriendo. Las luces, el espacio y su manejo, el vestuario y toda la parte musical, están muy bien adecuados al contexto y al discurso estético de la obra. Menos, es más. Patricia Castillo lo sabe, o al menos, lo aplica, porque en ese pequeño triángulo nos muestra muchos lugares e imágenes que nos trasladan a ciudades como Caracas, Venezuela. Solo por poner un ejemplo lejano. Todo es producto del mérito de este elenco joven y talentoso.

Las interpretaciones están equilibradas. De alguna forma todas tienen un parecido o mínimo, da la sensación de que nacieron en el mismo lugar. Esta característica es ideal para un elenco como este donde todos destacan y todos tienen su momento para expresar lo que sienten. Pudimos, por momentos, percibir por aquí y por allá cuerpos que no hablaban completamente, piernas o brazos injustificadamente muertos o faltos de energía escénica, esto es un aspecto a mejorar de manera individual pero que no afecta de gran forma la puesta en general ni su valoración. Incluso es interesante ver que todos estaban muy conectados a pesar de estos pequeños detalles. También, hay momentos en los que una que otra voz baja demasiado para el gusto del público. Estos son casos puntuales, pero a tener muy en cuenta ya que el actor, al estar en un espacio más íntimo, no debe confiarse de la intimidad que siente porque si no escuchamos el texto, por defecto, comienza a perderse la ilusión. Tal vez el fin justifica los medios, pero estos pequeños detalles acumulados pueden terminar por afectar la energía general que, como bien sabemos, una vez que baja es muy difícil levantarla. Esta es una obra para divertirse y los participantes aparentemente lo hacen, por lo tanto, seguramente todos saldrán satisfechos. Pero no hay que confiarse.

Otra cosa que nos pareció sumamente agradable e importante, fue la atención que siente el público durante la antesala de la obra. El equipo de producción y protocolo nos proporciona información sobre la obra (detalle de extremada importancia, porque si nos topamos con un texto así completamente en el aire puede costar conectar con el discurso en primera instancia), entrega unas entradas muy creativas y sencillas, además, nos agradecen por asistir. Esos pequeños detalles positivos también suman está muy bien. Seguramente, todos los equipos que no lo hacen lo harían si se tratara de un festival internacional o algún evento de ese estilo, pero debemos tratar a nuestro público más cercano con el mismo nivel de importancia que al público más selecto y esto es algo que en HdA agradecemos.

Lágrimas al borde en varias ocasiones y maravillados con la reflexión sobre el amor cuando nos acercamos al final. La obra dura aproximadamente dos horas y mantiene al público atento y comprometido, otro punto a favor.

Esta es una pieza para presentarla en todos lados durante mucho tiempo para expandir toda la carga cultural que poseen sus parlamentos. Es teatro. No tenemos más que rosas para este producto artístico y orgullo para invitarlos a todos a presenciarlo. Recordar es contagioso y ahora entendemos por qué, pero mejor no decimos nada para que no nos corten la lengua, ni nos citen a un juicio a la media noche.


lunes, 26 de abril de 2021

Recomendaciones: El Padre.

 (La siguiente entrada NO tiene como objetivo motivarte a ver esta película)

Los premios Oscar ya fueron entregados y las predicciones acertaron en algunos casos y en otros fueron completamente derrumbadas. En esta oportunidad hablamos sobre una película que fácilmente podría haberse llevado el mayor premio de la noche porque cuenta con todos los requisitos necesarios: Una trama interesante, giros dramáticos, interpretaciones de calidad y por supuesto, una estética visual y sonara hermosas. Damas y caballeros, El Padre.

Esta historia nos habla sobre un anciano de ochenta años que ha sido diagnosticado con alzheimer, su hija tiene intenciones de emigrar con su nueva pareja pero la responsabilidad de cuidar a su único familiar cercano la detiene.

No podemos negar que la belleza de esta película es abundante. Todas las tomas están hechas con precisión y con una percepción de las distancias muy interesante. Enfoques y desenfoques camuflados detrás de la acción que, justo porque no los encontramos a primera vista, realzan la fuerza de lo que se encuentra en primer plano y engrandece los brillantes ojos de Sir. Antony Hopkims y de Olivia Colman, el objetivo que busca esta estrategia se logra sin decir una palabra. Todos los colores que ofrece el apartamento en el cual se desarrolla la acción están en armonía entre sí y da la sensación de que forman parte de la historia; existe una suavidad tenue y longeva en la combinación entre paredes, muebles e iluminación. Todo es hermoso. Una de las cosas que más rescatamos es que, al ser un guion adaptado de un texto teatral (Oscar que se llevó bajo el brazo por mejor guion adaptado)  se tienden a modificar varias cosas a partir del hecho de que precisamente es una adaptación, pero toda esta comunión entre colores y objetos visibles no es casualidad, es una película sumamente teatral y por esa razón destaca tanto su belleza estética.

Las interpretaciones son una maravilla. No hay mucho que argumentar en contra de esto. Para muestra un botón, Hopkims se queda con el galardón de mejor actor principal por encima de Riz Hamed y el difunto Chadwick Boseman por su rol en "Ma Reiney´s Black Bottom", que en este blog, apostábamos por su victoria, no necesariamente por ser mejor, sino por un tema de marketing. Finalmente se podría decir que funcionó, muchas predicciones se cayeron. Pero nada de esto le compete a este gran intérprete que lo da todo en este rol y nos arruga el corazón con su devastadora situación. Algunos momentos sumamente destacables como la reacción a las bofetadas o el deseo de ver a su mamá demuestran con creces que siempre que un actor se mantiene enfocado, tiene la capacidad de recibir nuevas oportunidades para mostrar sus habilidades, incluso si tienes 83 años. 

Por otro lado Olivia Colman, también ganadora del óscar por "La Favorita", lleva la responsabilidad emocional de la película en sus hombros. Cuando vemos las cosas desde su dolor, surgen el lamento, la duda, el remordimiento y probablemente hasta el juicio por la postura que asume su personaje en la historia. Sin embargo, esos zapatos seguro que son muy pequeños y ajustados, tal vez muy pocas personas sean capaces de siquiera intentar colocárselos, porque son los zapatos del amor propio y el amor por el otro luchando entre sí. Sus pensamientos homicidas y el prolongado estado de ansiedad en el que se encuentra es una desdicha con todas las letras.


Probablemente lo que más nos ha gustado esta vez es el trabajo de adaptación del texto teatral y la astucia del director para llevar a cabo la representación final de un objetivo que, en el teatro, seguramente ha de consumarse de otra manera. Cuando el padre es victima de sus desvaríos y confusiones a raíz de la enfermedad, nosotros como espectadores, sufrimos el desconcierto que genera que una persona, un lugar, una conversación o incluso el tiempo, no sean lo que realmente son. Se pierde la noción de los días y del espacio constantemente y darnos cuenta de ello, a medida que avanza la película, es una tragedia emocional muy fuerte. ¿Quién ha de ser capaz de soportar semejante sube y baja de experiencias en tan poco tiempo? El gran logro de Florian Zeller es hacernos ver una pequeña parte de lo que sería padecer una enfermedad tan mortífera y desesperante como esta. Ese pequeño objetivo logrado, por si solo, ya es una gran obra de arte.

El padre es eso, una obra de arte, nacida en una obra de teatro, nacida de la experiencia real de cuidar a una persona con este padecimiento. Es vida, es arte, es bello, es contundente, es doloroso y nos coloca entre los dedos un aceite muy espeso que sirve como documento de recopilación, como clase de interpretación o como demostración de que solo hace falta un buen guion y cinco buenos actores en un buen espacio para hacer un trabajo de calibre. 

viernes, 23 de abril de 2021

Recomendaciones: Judas y el mesías negro

 (La siguiente entrada NO tiene como objetivo motivarte a ver esta película)

Este año la carrera por los Oscar tiene una gran cantidad de películas interesantes como nos tiene acostumbrados todos los años. En esta oportunidad nos cruzamos de forma inesperada con una de las mas grandes de este año. En HdA, la consideramos una película de vital importancia para comprender como se desarrolla un movimiento político de inclinación socialista en nuestros tiempos, las características del populismo con una dosis bien explicita de su lado positivo y su lado negativo. Una interpretación muy cruenta de  Lakeith Stanfield y una muy brillante de Daniel Kaluuya que debe, por respeto, quedarse con el galardón este año después de buscar apartado de la categoría de mejor actor. Entremos de lleno en este conflicto.


La trama cuenta una historia biográfica del período en que Fred Hampton, presidente del movimiento BPP (Black Phanter Party) de Chicago consigue unificar a las pandillas de la ciudad ya otros reprimidos como los Puertorriqueños, para enfrentarse a los intentos de la policía por reprimirlos. Simultáneamente, Bill O´Neal actúa como un doble agente y pasa información a un policía federal sobre Hampton y el partido, lo cual, terminaría desembocando en la muerte del revolucionario.

Las críticas al sistema político Capitalista son muchísimas, pero lo que mas llama la atención son las críticas que hay al movimiento socialista radical que se estaba formando en las calles de Chicago. Esta película, al igual que El Juicio de los siete de Chicago , cuenta los sucesos ocurridos en la misma época en la misma ciudad, por lo tanto, ha de ser interesante mirar los relatos, la veracidad y ficción que puede haber entre ellos.

El sentimiento de pertenecía que hay entre la gente de color en Judas y el mesías negro es impresionante y como espectador te lleva a ser parte del movimiento sin tener que mover un músculo, por ese lado, ya la película es muy interesante. Cuando vamos viendo la transición hacia las partes más cruentas de la película como los asesinatos ya estamos completamente sumergidos en la lucha y parcializados, según lo que nos explica el guion, podemos ver quienes son los buenos y quienes son los malos. Pero resulta que esto se reduce a dos ejes centrales que mueven la acción y sin ninguna duda son el mayor atractivo del filme. Judas y el mesias negro precisamente.

Lakeith Stanfield es nuestro judas. Si la película lleva una hora y no lo detestas por completo quiere decir que no estuviste viendo todo lo que hace este personaje. No necesariamente por lo que hace, sino la actitud con la cual dirige sus acciones. El egoísmo lo separa por completo de los demás personajes de la historia y se convierte en protagonista de una soledad muy lamentable. Es fácil conectar con el rechazo que genera el personaje porque el actor se encarga de hacer ese trabajo magníficamente. Durante la escena del interrogatorio en el auto o el tiroteo frente al cuartel solo podemos sorprendernos de su audacia. Completamente merecida la nominación de este actor a mejor actor de reparto. Estatuilla que podría conseguir con más posibilidades si no tuviese de competencia a su propio compañero.

Daniel Kaluuya es la máxima estrella de esta película. Poco que decir salvo que maravillas de su interpretación tan fiel. Una fidelidad no necesariamente ligada a Fred Hampton como ser humano que vivió. Fidelidad a un arte como la interpretación para lograr un resultado tan complejo y sofisticado. Este intérprete al igual que Leslie Odom Jr. de One Night in Miami, tiene unas escenas escenas para lucir por completo sus habilidades. En este caso, cada discurso de Fred Hampton vale la pena repetirlo para apreciar su hábil provecho de los silencios y su foco tremendamente orientado para dirigirse al público como un orador de primer nivel. Cualquier venezolano que tenga memoria puede ver reflejado a cierto personaje de nuestra historia reciente. Pero el hecho a fin de cuentas es que si Daniel Kaluuya no participa en la categoría de mejor actor es porque Chadwick Boseman está en esa categoría y no hay forma de vencerle, no por ser mejor, pero sí por un tema de marketing. Ahora, en la categoría de mejor actor de reparto es definitivamente el favorito a ganar con letras mayúsculas. Un talento joven imprescindible para el arte este caballero.


En líneas generales la película tiene bonitos detalles estéticos como el beso sombrío entre la pareja protagonista o la muerte griega de nuestro héroe. También tiene una banda sonora que se adecúa con inteligencia, no solo por parte de la edición, también por el director, ¿O es que "la pista del pueblo" durante el discurso de Hampton tras su salida de prisión no es un dopping artístico para potenciar ese maravilloso momento, dentro y fuera de la película? Todo muy teatralmente. En esa misma escena tenemos todo el conflicto interior de Deborah, interpretado por Dominique Fishback, que escucha al padre de su hijo decidir frente al pueblo la forma en la que va a morir, haciéndole caer en cuenta que el niño que está por traer al mundo no tendrá figura paterna que le inspire. Y al mismo tiempo, el juego de miradas entre O´Neal y el agente Mitchell infiltrado entre la muchedumbre. Una escena realmente maravillosa.

Judas y el mesías negro es una gran película que tiene mucho peso cultural sobre sus hombros y un mensaje multinacional que calza perfecto con los movimientos políticos en los que se ha desarrollado Latinoamérica los últimos cincuenta años. Y no solo en Latinoamérica, desde la revolución francesa nos hemos encontrado con estos líderes históricos que han hecho avanzar un pensamiento político hacia una resolución que podemos percibir si salimos a la calle. Por la Cantidad de temas y conflictos sociales que presenta este trabajo en HdA opinamos que esta, al igual que Minari , es una obra mas global y adecuada para llevarse una estatuilla como la de mejor película. Veamos si también sucumbe ante el fenómeno de Nomadland. Daniel Kaluuya nos deslumbra y esta película es una de esas que vale la pena mirar varias veces, para aprender varias veces. Eso siempre y cuando estés dispuesto a vivir y morir por el pueblo. "Morimos por el pueblo porque vivimos por el pueblo, vivimos por el pueblo porque amamos al pueblo. Puedes matar a un revolucionario pero no mataras la revolución. Puedes matar a un libertador pero no mataras la libertad."

jueves, 22 de abril de 2021

Recomendaciones: Minari

 (La siguiente entrada NO tiene como objetivo motivarte a ver esta película)

Continuamos acercándonos paso a paso a la entrega de los premios Oscar 2021 y a medida que avanzamos, se intensifica la posible controversia que puedan generar los ganadores de este año. Cuando nos aproximamos a la fecha de entrega las especulaciones se hacen cada vez más fuertes y las demás galas funcionan como antesala para las favoritas. Sin embargo, el año pasado tuvimos varios giros inesperados con Parasite, siendo la mayor ganadora de la noche y llevándose las estatuillas mas anheladas. Este año, en HdA, tenemos la sensación de que los tiros no serán por dónde ha sido pronosticado y las sorpresas serán varias. Nosotros apostamos por Minari como una de las más grandes merecedoras del premio a mejor película. En la siguiente entrada exponemos las razones.

Minari

 Esta película tiene un abanico de características que la convierten primeramente, en una pieza artística recomendable a cualquier público. El lenguaje, el ritmo, el tema, la acción; todo fluye en sintonía con una idea principal que se distribuye pacientemente a medida que avanza la trama. Todo se narra como una transición paulatina y natural, como el paso que el día le da a la noche, o la calma antes de la tormenta, finalmente será un arcoíris sobre el ocaso iluminando este pequeño emprendimiento que sostiene toda la historia y podría ser una bendición o una perdición.

Minari trata sobre una familia Coreana de cuatro integrantes que en la década de los 80’ se muda a una tierra fértil en los Estados Unidos con la intención de fundar una granja, que funcione para proveer los sustentos necesarios para sobrevivir en el extranjero, a esto se suma la visita de una abuela muy particular que intentará que los pequeños del hogar no pierdan contacto completo con su cultura Coreana.

Allí lo tenemos, ya con la premisa podemos conectar con temas interesantes y muy actuales en nuestro país como lo son la emigración, la familia, el emprendimiento, el significado de ser un equipo o el siempre presente poder del amor. Encontramos de todo: frustraciones, risas, tragedias, inconformidades, belleza natural, el sacrificio y más.

Steven Yeun resucita después de su paso por The Walking Dead para sorprendernos con un pequeño hombre de grandes ambiciones, de huesos estándar, pero de voluntad férrea; una voluntad que luego terminará poniéndose en su contra. Nos agrada percibir su aura indiferente y obsesionada. Esta muy bien lograda interpretación le otorgan una nominación como mejor actor principal enteramente merecida. También da la sensación que sus habilidades continúan en crecimiento y lo veremos en el futuro con más nominaciones, en un año en que no compita con la muerte de Chadwick Boseman por su participación en Ma Reiney´s Black Bottom.

El pequeño Alan Kim es una ternura por completo y es el responsable de abrirnos el corazón y ponerlo de rodillas para sufrir con las circunstancias que se van desarrollando. Realmente valioso el aporte de este personaje para la historia. Por otro lado, su hermana es la que pasa más desapercibida entre todos, a excepción de un par de momentos en los que se luce, su mayor esplendor aparece cuando debe cuidar de su hermano menor.

Han Ye-Ri hace de la madre. No solo es silenciosa, contenida y hermosa frente a la cámara, carga con todos los personajes, sus preocupaciones y necesidades, vela por todos y los cuida como su tesoro más preciado por encima de lo demás. El rol de la madre en esta familia es sumamente importante. Dura y repleta de fortaleza interior. Menos es más, y es difícil que sea demasiado. Gratamente complacido con este personaje y con su destreza, de lo mejor de la película.

Finalmente tenemos al personaje que descoloca todo para acercar a la familia hacia el amor verdadero, el necesario, el que salvará al mundo. También es el símbolo más importante de la película junto al Minari mismo. Sus constantes lecciones de humildad y su intento por preservar una cultura, transgredida por los mismos inmigrantes, es probablemente el tesoro mas sagrado que protege esta historia. La importancia de no divorciarnos de nuestro origen, lo que trasciende, de aquello que no es reemplazable. Todos esos aspectos se colocan en una balanza en las dos horas de filme y al final tal vez nos llevemos una importante lección, si hemos prestado suficiente atención a ella.  

Esta es una película muy merecedora de ser premiada y si no logra ganar no tendría absolutamente nada de qué avergonzarse, es global, es cultural, es fresca, es hermosa y es real. Minari tiene todos los componentes de una gran película a su favor. Ahora, debemos aceptar que la fuerza con la que se presenta Nomadland, coloca a la protagonista de esta entrada como una posible sorpresa casi en todas las categorías en las que compite. En este momento parece una lástima, ya veremos el lunes después de los premios.

Minari, al igual que la planta de la cual proviene el nombre de la película, es un símbolo de renacimiento, de levantarse después de caer, de resurrección espiritual, de no perder la esperanza y no separarse del amor. Una película que no tiene nada que ver con Venezuela, pero como en Venezuela abundan los humanos, diríamos que muchos Venezolanos habrían de sentirse identificados con ella. Porque es una película sobre la humanidad dentro de cuatro paredes y con la presión que impone sobrevivir en una tierra fértil y virgen.

martes, 20 de abril de 2021

Recomendaciones: Nomadland

 (La siguiente entrada NO tiene como objetivo motivarte a ver esta película)

En esta ocasión, para realizar la evaluación correspondiente, partimos de una de las premisas más importantes para los estándares de HdA, la finalidad de entretener. Este factor es muy importante para la crítica de esta película y las razones se encuentran a continuación.

Nomadland

Nomadland es la historia de Ferm, una mujer que ha perdido paulatinamente todo lo que posee quedando reducida a lo que hay dentro de su camión de viajes. Progresivamente decide unirse a un grupo de nómadas que tienen poco que perder y emprenden un viaje por los Estados Unidos para vivir el tiempo que les queda junto a una comunidad afín. La presentación por si sola ya resulta atractiva, pero, ¿Lo que encontramos en las casi dos horas de filme, corresponderá?

Todo el peso de la historia recae en el personaje principal que hila los hechos con cautela. Todo está grabado con una intimidad muy elocuente que conecta al espectador con los ojos de cada una de las situaciones. Incluso, particularmente, nos transmite una sensación de soledad lo que vemos en la pantalla cuando tenemos a Ferm haciendo sus necesidades o recordando a sus seres queridos a través de las fotografías. Todo ese lenguaje silencioso liderado por la mirada de Frances McDormand es una delicia sensitiva en sí. La belleza de la actriz, su escucha activa, su humanidad, toda esa dramática y sutil congregación de sensibilidades son esenciales para la forma en la que Chloé Zhao desea contar la historia.

Hay varios momentos que llegan sigilosamente a la acción y traspasan la carne con todas las emociones que se transmiten (como la escena de la verdad entre hermanas o las constantes miradas con Dave), además, la cámara siempre busca con ingenio retratar esas emociones mientras logra la sensación de infiltrada. Diría que metafóricamente es una película “muy cine”, todo bien preciso, todo bien contenido.

La fotografía es una belleza absoluta, perfecta para llevarse el galardón que entrega la academia a la mejor fotografía. Todos los paisajes, la estética visual y las escenas dentro de la camioneta de Fern tienen una singularidad que nos ha quedado grabada, en primeras instancias, de forma inconsciente. En pocas palabras a película se ve hermosa.

Por otra parte, hay una sensación que nos ha dejado el guion que no nos gusta mucho y es que da la sensación de que no se presenta un gran problema. Parece que toda la importancia del conflicto se encuentra en el pasado, en lo que el personaje ha dejado atrás y no en lo que está ocurriendo. Pasada una hora de película todo era bastante llevadero y, a pesar de estar en una situación complicada, no parece ser ese hecho lo suficientemente resaltante para el escritor como para explotarlo de una forma un poco mas cruel. Tal vez es una exigencia muy personal pero a fin de cuentas, salvo la escena de los platos rotos, nuestra impresión es que en toda la película no ocurre un giro lo suficientemente fuerte como para sacudir todo el panal y hacer que todo el contenido, toda esa miel dulce que ha sido cosechada en el pasado, tenga un rol determinante en el presente. Precisamente por esa razón comenzamos con ese enunciado en esta entrada, porque eso que hace que un espectador promedio se mantenga pegado a la acción escasea de manera impresionante en esta película, por lo tanto, la convierte en un producto que no es del todo recomendable para cualquier público. Si lo que deseas es distraerte un rato con una historia que te haga transitar entre múltiples situaciones, pues esta no es la mejor opción.

Fuera de esto existen otros aspectos positivos como la ya mencionada fotografía, sumamente artística y variada que provecho de la misma trama. una música puntual y correcta cuando se emplea, una muy interesante visión de la muerte y el existencialismo, lo que se vive en los años mas longevos de la vida humana y una interpretación brillante. Realmente cautivado con la expresión de Frances McDormand.

Esta película es una de las nominadas a los Oscar, aparentemente gran candidata a ganar el premio de mayor importancia para la academia y además, ganadora de León de oro en el festival de Venecia, el Golden Globe por ser la mejor película dramática, entre otra cantidad de premios importantes. En HdA comprendemos hasta cierto punto el porqué de todos estos galardones, pero para nuestra concepción, la película ganadora de la categoría “Mejor Película” ha de ser una mucho más global. Nomadland tiene muchos detalles que podría cumplir con esa exigencia pero teniendo en cuenta otras historias que también compiten por la estatuilla, como El juicio de los siete de Chicago o Minari, por lo tanto optamos por darle mayor crédito a otras.

A pesar de todas estas cosas que mencionamos, Nomadland es una película interesante que seguramente volveremos a chequear y nos enseñará cosas nuevas. Da la sensación de ser la clase de historias que mejor llenan el alma a medida que vuelves a releer todo lo que desea comunicar. De lo que sí estamos seguros es que darle a estatuilla de mejor película a este filme es mas que nada, no querer dárselo a otra.

viernes, 19 de marzo de 2021

Recomendaciones: "Ubu A las puertas del cielo"

 (La siguiente entrada NO tiene como objetivo motivarte a ir al teatro)

La fundación Rajatabla celebra sus 50 años de aniversario con la obra "Ubu, a las puertas del cielo", adaptación de la obra francesa "Todo Ubu" de Alfred Jarry. El resultado es satisfactorio en líneas generales, aunque, existen ciertos aspectos menores que la distancian de cumplir con todas las expectativas, al menos en su primer fin de semana.


Primero que nada, es un montaje bien estructurado escénicamente, un texto lleno de símbolos y con creatividad lingüística para resolver las situaciones que presenta la trama. Todo un reto para quien dirige. 

La historia que se desarrolla motiva al espectador a querer saber que viene, aunque tengamos que esperar unos quince minutos aproximadamente para vislumbrar hacia donde vamos. Sin embargo, desde el inicio se genera un entendimiento con la circunstancia que se plantea por la buena conexión entre los actores de la primera escena. Después tenemos el sueño del padre Ubu, que es probablemente la escena más difícil para nosotros como espectadores. Vimos la obra dos veces y en ambas ocasiones tuvimos cierto desvinculo o desconexión con los códigos que se plantean en esta secuencia, por alguna razón, relacionado con el lenguaje,  separarse de lo que está ocurriendo y de lo hablado es fácil y pasamos a prestar atención a otras cosas de menor importancia, esto hace que consecuentemente se pierda el hilo de la historia, aunque afortunadamente lo recuperamos cuando ya por fin los personajes nos dibujan un poco de lo que ocurrió antes y lo que hará  ahora.

Fuera de este episodio de confusión narrativo, con el que nos topamos en ambas ocasiones, la trama se maneja bien y todo es perfectamente entendible. Aparece un personaje maravilloso que juega el rol de la conciencia del padre Ubu y su carga simbólica nos dejó enamorados por completo, además, la interpretación de Luis Vicente es adecuada para hacer pasar desapercibido el gran peso crítico que este personaje posee. Esto lo vemos como un logro.

La madre Ubu esta compartida entre funciones por María Tellis y Sandra Moncada; en ambas oportunidades vimos a María y su trabajo es gratamente satisfactorio. Nos gustó mucho como maneja el ritmo de su propio tempo corporal, el mas "lento" de todos, y forma parte del conjunto con una fluidez propia del personaje. También nos ha parecido encantadora su voz y su forma de pronunciar, a pesar de tener las erres de "mierdra" intercaladas casi siempre, se le entiende perfectamente todo lo que dice. Lo único que nunca comprendimos es porqué llevaba aquel micrófono, para nuestros oídos y principalmente para nuestros ojos, innecesario.

Los palotines, con una energía muy similar, complementan toda la obra y la decoran con muchos momentos graciosos. Entregan el foco con determinación y cuando les pertenece lo comparten equitativamente; dan la sensación de ser dos en uno, o la contraparte del otro. Ocurre que, a medida que avanza la obra, van perdiendo protagonismo y notoriedad para entregarla a los demás personajes, por lo tanto, diríamos que cumplen bien con su rol. Aun así, es muy evidente cuanto se disfrutan la primera escena en comparación con las demás y por supuesto, los bailes.

La parte musical resulta atractiva desde el primer momento. Toda la mezcla de sonido está interesante, adecuada, adaptada e interpretada correctamente y la diferencia entre melodías o canciones no nos molestan en lo absoluto, forman un conjunto dividido en episodios específicos que se separan de los otros y los vuelven únicos en identidad. Además, la usan como un recurso no solo para cantar y bailar sino para involucrarse en el diálogo como un nuevo personaje, cosa que funciona muy bien en la comedia y levanta las risas con facilidad.

Tenemos a Antonio Delli como el padre Ubu en una interpretación muy disfrutable. No solo nosotros lo disfrutamos, él también juega de aquí para allá y hace lo que quiere, es interesante mirarlo y su cambio corporal, apoyado en ligeros elementos, lo hacen ver muy distinto, como si su cuerpo hubiera sufrido una gran metamorfosis. Realmente es un trabajo corporal muy bien logrado en el que obviamente se incluye su gran voz que resalta en varias ocasiones sobre las demás. Salvo la escena del sueño en la que ocurre algo misterioso, en HdA gozamos al verlo disfrutar hablar y moverse con libertad.



La creación escenográfica es interesante. Genera una estética única que funciona muy bien para la obra. Aún así me viene a la cabeza que menos es más en ocasiones, lo que no ayuda mas bien estorba. Comprendemos el simbolismo de las maletas y la importancia que existe sobre ellas, pero no veo la razón por la cual había tantas. Reducen el espacio de los actores innecesariamente y rozan el límite de la sobrecarga. Igualmente la máquina de humo, es un elemento aprovechable que genera un efecto que siempre se agradece, pero para este montaje si no estaba, daba igual.

Otra cosa que me pareció curiosa fue la iluminación. No estoy al tanto de las posibilidades que tenga la sala Rajatabla en este momento pero no recuerdo un momento destacado iluminado con una personalidad distinta. Tal vez no hacía falta, porque la luz amarilla agrupa todo en conjunto y nos hace percibir todo como uno solo, pero es solo una opinión extra.

Para finalizar puedo decir que me gusta mucho lo que logra Marisol Martínez en las piezas que dirige. En esta ocasión parece haberle dado cierto nivel de libertad a los actores. Igualmente, la obra tiene su esencia sostenida y la sala Rajatabla siempre es un buen complemento para hacerla brillar. Gracias por los nuevos cargos de ministro otorgados y gracias por traer al escenario venezolano una adaptación grandiosa de esta obra tan adecuada para los tiempos de “mierdra” que vivimos.

miércoles, 17 de marzo de 2021

Recomendaciones: Érase una vez en Venezuela.

 

(La siguiente entrada No tiene como intención motivarte a ir al cine)

Estamos mal acostumbrados, en Venezuela, a ignorar el cine venezolano. Me consigo afortunadamente con una película muy importante para la historia de nuestro y país, ardua de filmar por un período de cinco años, como opera prima de un talento valioso y abundante de símbolos de dolor y esperanza.


Érase una vez en Venezuela, Congo Mirador, es una película semi-documental sobre una minoría venezolana, que con su situación y su estilo de vida refleja a todo nuestro país en una menor escala. Somos espectadores de la forma de vida de un pequeño pueblo a las orillas del Lago de Maracaibo que está siendo asediado por un bote de petróleo que contamina sus aguas y una sedimentación que los obliga a emigrar hacia otro lugar antes que sea demasiado tarde. Esta situación la miramos a las espaldas de tres figuras principales con posturas distintas; Tamara, una líder comunal socialista que apoya al gobierno y saca provecho de los beneficios que esto le brinda, la maestra, una joven partidaria de la oposición, incrédula de lo que dicen los políticos y rebelde al liderazgo que intenta oprimirla, , y una niña que no tiene nada que ver con lo anterior, netamente una víctima, el peor daño colateral y nuestra única esperanza.

Me agrada mucho que este trabajo es una muestra desbordada de pasión y compromiso con el arte nacional. En otros tiempos, con mucho orgullo esta película sería el pan de cada día de nuestros canales nacionales, eso proporcionaría una nutrición cultural importante, mínimo, a las personas que suelen procrastinar mucho con la televisión . Sino, vayan al cine a mirarla porque vale el esfuerzo por completo este semi-documental. En primera instancia, me sentí un poco predispuesto con el hecho de que era estilo documental, pero apenas se muestra el conflicto es inevitable sentir interés, y, a medida que avanza el filme, sentir frustración, vergüenza, dolor, sentido de pertenencia o esperanza . Eso me fascina y lo aplaudo de pie. En esas sensaciones identifico mi procedencia y me aferro a ella para defender que el lenguaje de esta película nos habla de una realidad que existe justo afuera de la sala de cine. Al mismo tiempo tiene un alcance global muy importante porque es como decirle al mundo “Mira lo que pasa en mi país… literal y figurativamente”.

La cantidad de símbolos que maneja la dirección son una delicia, las casas flotantes, el sedimento, los animales muertos, las consecuencias del petróleo, la escuela, la maleza, el ganado. Siéntate a identificar los mensajes subliminales atrapados en las normalidades de lo cotidiano y te darás cuenta de miles de cosas que, como venezolanos, nos llama constantemente a reflexionar. 


Además de todas estas cosas mencionadas anteriormente, tenemos cerca del final del filme la reunión de Tamara con el gobernador; el momento en que nos topamos con el núcleo de nuestro problema en su estado mas bruto y lloramos como unos inocentes, o unos culpables, que cada vez más pueden hacer por sanar la situación. Esta escena final me abrió los ojos nuevamente a que nuestro problema no se trata de algo de Venezuela, o por los venezolanos, o por los latinoamericanos, es una situación de humanos, que se repite y se repite en nuestra historia porque no tenemos tiempo para leer sobre ella y tenemos mucho interés por destacar en el hoy, y mucho menos interés en sacrificarnos por el mañana. 

De igual forma no se preocupen, vayan a ver "Érase una vez en Venezuela, Congo mirador" y compartan lo que allí han aprendido, solo ese pequeño esfuerzo, puede marcar una gran diferencia en nuestro futuro.