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Recomendaciones: "10 minutos" Ganadora del premio Apacuana

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martes, 7 de septiembre de 2021

Recomendaciones: Tercer Cuerpo

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El texto dramático que le ha regalado a la humanidad Claudio Tolcachir cae en las manos de Jeizer Ruíz para ser estrenado en la fundación Rajatabla. El texto, el director y el escenario son los más propicios para representar el mismo problema de siempre, con personajes muy distintos, con un distinguido aire de enredo y mucho talento a favor.

Tercer Cuerpo

En nuestro primer encuentro con este montaje no teníamos clara una premisa que nos ubicara en algún lugar y al comenzar la representación no parecía haber nadie dispuesto a dárnosla. Esto nos desencajó en primera instancia y creo cierta predisposición. Dicha sensación se vio incrementada cuando tenemos cinco personajes, de los cuales dos se encuentran en una situación ajena a los otros. Toda esta confusión inicial nos desconectaba de la acción y el siempre molesto, ojo crítico, estaba diciendo presente con mucha fuerza hasta que apareció aquello que más nos ha deleitado de esta experiencia. Hemos vuelto a probar la placentera sensación de que lo que ocurre en el escenario te arrastra por la fuerza a prestarle atención. El texto, y por supuesto los actores, obligan al espectador, sin más herramientas que la vida, a querer saber que se trae todo esto entre manos, claro, si es que no deseas correr el riesgo de quedar a la deriva entre risas y lágrimas del público y de los personajes.

Existe una armonía escénica muy bien consolidada que nace a partir de la misma escenografía. El lugar es propicio para todo el drama. Nos encanta el escenario repleto de cosas que son útiles, más allá de estar allí para adornar la visual del público. Además, hay una propuesta de iluminación que busca hacer mucho más con menos. Hay una lámpara suspendida en el centro del escenario que sin mucho esfuerzo crea una ilusión, un efecto muy distinto al que crean los reflectores sobre el espacio, eso se agradece y se aplaude porque es en esa clase de detalles donde la estética escenográfica, sin dejar de ser solo elementos e inspiración, juegan un rol avasallante en el conjunto total de lo que vemos en el escenario. Es hermoso.

Las interpretaciones nos convencen completamente. El trabajo de cada uno está conciso y repleto de matices bien logrados. Los personajes ríen, lloran, desean y rechazan sin dejar de ser ellos. Ante esta paleta bien consolidada destaca la pata que más cojea. En este caso, no vemos un gran problema con ninguno, aun así, creemos que uno de los cinco actores tiene la posibilidad de indagar un poco más en la profundidad de su personaje y alcanzar un mayor nivel de entrega, porque el personaje que más da es el que menos recibe y en nuestro encuentro lo sentimos un poco falto de corazón en sus palabras. Tampoco se trata de un defecto muy notorio o de un detalle que destruya el arte tan hermoso aquí encontrado, de hecho, se trata de un aspecto muy individual con respecto al colectivo que está en escena. Siempre podemos mejorar, siempre.

Los cantos que espontáneamente hacen presencia los escuchamos con el corazón y nos dan un respiro de todo el drama para prepararnos para más drama y sorprendernos con momentos de comedia muy acertados y valiosos. En definitiva estamos muy complacidos por el trabajo que se logró con este hermoso escrito teatral. El talento venezolano que está creciendo eleva paso a paso su propia vara y manteniendo la firmeza, puede ser capaz de superar cualquier expectativa. Tercer cuerpo cumple con creces al dejarnos esta fuerte reflexión sobre el amor.

viernes, 20 de agosto de 2021

Recomendaciones: El motor

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El motor de Rómulo Gallegos llega rodando con firmeza al escenario del Teatro Nacional. Somos espectadores del trabajo en conjunto, el esfuerzo y nos confrontamos con la realidad que nos señala el pegujal. ¿Tenemos los mismos problemas sociales que hace cien años? Da la ligera impresión.

El Motor

Primero es muy importante tener presente el rol cultural que cumple el motor de Rómulo Gallegos en nuestra comuna. Este texto, escrito a principios del siglo XX tiene una maestría estructural a nivel dramatúrgico comparable con "La casa de Bernarda Alba", "Casa de Muñecas" o "Chuo Gil y las Tejedoras". Al mismo tiempo, comparte una responsabilidad equiparable con las anteriormente mencionadas cuando hablamos de llevarlas a escena. Se trata de una insignia del arte escénico venezolano que debe mantenerse, bajo cualquier circunstancia, adherida a nuestro pecho. Debemos siempre colocarla por lo alto. Expone uno de los problemas más profundos que presenta nuestra idiosincrasia con una atmósfera sainetesca y sencilla que conmueve las almas con aspereza. Todo mientras mantengas la atención durante las dos horas que propone Rómulo Gallegos para recibir la clase.

En esta ocasión nos sentimos muy agradecidos por el hallazgo que representa un trabajo bien hecho en líneas generales. 

Primeramente la obra posee un buen ritmo a pesar de su duración. No parece una tarea imposible prestar atención hasta el final, siempre y cuando el ritmo se mantenga. Allí mismo es donde podría recostarse el mayor problema que presenta el montaje; si el tiempo rítmico del actor no se encuentra afinado ni conectado con el de los compañeros, puedo convertirse fácilmente en una situación tediosa. Apegados a esa idea, tenemos un paleta de actuaciones muy variada en la que resaltan algunos talentos y habilidades que afortunadamente conviven como una armonía escénica muy contagiosa. Da la sensación de que todos están en el mismo lugar y manejan un lenguaje similar. Eso se aplaude y se agradece. De igual manera, el punto de apoyo mas importante en esta comunidad se nota un poco tambaleante cuando requiere una gran firmeza para funcionar como eje central de la maquinaria. Existe la posibilidad de predisposición de los actores por la larga duración del montaje y la cantidad de parlamentos que tiene para con la velocidad en la que se dice todo esto, no ha de apurarse innecesariamente el avance de la obra, los humanos deben respirar cómodamente y esperar que el teatro y la vida misma cumplan con el fenómeno. El principal aliado de este trabajo puede ser lo efímero del teatro, esa sensación de que todo está ocurriendo ahora mismo es muy importante para la sinergia y fluidez de dos horas de compromiso y entrega.

Vemos también una propuesta de dirección adecuada para muchos puntos y difusa en algunos otros. En momentos da la sensación de haber un ahogo en el espacio de los personajes. Esto puede estar ligado a decisiones de la puestista y una delimitación impuesta del espacio. Esto no está mal del todo. El problema aparece cuando los actores que no se encuentran adecuados a la pauta expresan códigos corporales que puedan delatarlo. Aún así, las intenciones son muy buenas; cuando se logra el objetivo aparece una magia teatral entre mutis y mutis, crece una expectativa solo por saber que le dirá este personaje a este y que ocurrirá cuando el otro se cruce con el otro. La compresión del escrito está clara y se nota bien ejecutada.

Hay una trabajo descomunal con respecto a lo que se ve en el escenario. La escenografía, los elementos, el vestuario. Todo mantiene una estética realista y cálida. Se refleja el calor de la zona y la sensación de sudor constante. El Pegujal vive.

La iluminación pretende sencillez y un cabizbajo camuflado, se trata de una protagonista encapuchada que no desea entrometerse demasiado en la atención del público y se dedica a contornear bien el espacio, el fondo y las ideas fuera de lo común. 

En líneas finales el motor es un gran texto, un gran desafío y un gran compromiso. En esta ocasión bien adquirido y enfrentado. En HdA nos emociona, por encima de todo lo demás, la abundancia de juventud que rodea todo este trabajo. Además, el interés por rescatar y la sensación de salvación que avecina el resultado. Pronto comenzará una nueva temporada del micro-teatro en nuestra ciudad y las apuestas por esta clase de emprendimientos probablemente vuelvan a escasear. Una lástima porque se siente la resurrección de nuestra vida teatral y todo eso conlleva un gran esfuerzo. Montajes como el motor, (que además de entereza visual, confronta y reflexiona sorpresivamente sobre los mismos problemas de ayer que lucen tan similares a los de hoy justamente porque son los mismos) están en peligro de ser desplazados por la fama y la inmediatez. Gracias por hacer una apuesta en crear alas conociendo el riesgo de la caída.

jueves, 5 de agosto de 2021

Recomendaciones: Enemigos

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El festival teatral de autor nos propuso una atractiva presentación de la obra del español Carlos Be. Fuimos atraídos por una interesante premisa, un buen trabajo de difusión y un gran estadio como lo es nuestro teatro nacional. El resultado… Tambaleante.

Enemigos

Enemigos nos cuenta una historia que algunos conocemos desde un punto de vista más confrontador con varios aspectos interesantes que le colocan un aire novedoso al discurso dramático que se plantea. Las expectativas suben mucho y probablemente, esa es nuestra culpa, o mejor dicho una responsabilidad que solo nosotros podemos asumir como espectadores, no le conciernen en lo absoluto a los miembros de este equipo.

El jurado tiene una decisión subjetiva que tomar sobre aquello que más destaca en la competición del festival, por lo tanto, nos ahorraremos una opinión directa que involucre la decisión del juicio y como siempre, actuaremos desde el punto de vista de unos espectadores que tienen cierto conocimiento y manejo del lenguaje teatral.

Nos llama la atención el rol de las proyecciones que se realizan.  Nos hacemos la pregunta de cuan importantes son para la finalidad que desea cumplir la obra. Lo entendemos como una propuesta novedosa, que inteligentemente empleada puede sumar; al ser solo una propuesta por proponer algo, puede volverse en contra del propio montaje si atenta contra el ritmo de la pieza y el necesario factor sorpresa que el teatro ha de poseer para mantener al público atento.

Vemos unas transiciones escénicas que nos dejan mucho que desear por la escases aparente de herramientas escénicas para resolverlas. Sin embargo, el texto dramático posee un valioso trasfondo que probablemente haría el favor por si solo de resolver los cambios entre escena y escena con más que un tradicional blackout que no oculta por completo a quienes mueven las cosas en el escenario.

Con respecto a las interpretaciones quedamos dudando. Principalmente lo que nos hace dudar son los espectadores que en su momento compartieron con nosotros la platea. Tenemos la noción de que hablamos de un texto de género dramático, pero, en algún punto del discurso, el público asistente determinó que esto se trataba de una comedia. No necesariamente porque hubiese risas en un momento dado es que llegamos a esta conclusión, sino porque la circunstancia escénica que se plantea no es coherente con la reacción del público; se sabe que en la comedia nos reímos de la tragedia que le está ocurriendo a los personajes, pero en un principio lo que estamos manejando son códigos que nos demuestran el drama trágico que se asume en esta oportunidad. La responsabilidad de que el lenguaje se traduzca claramente corresponde a los actores en el escenario, que sea cual sea el montaje en que se encuentren, siempre tienen un trabajo muy complejo de traducción lingüística que compromete sus habilidades comunicativas.

Debemos exigir como espectadores del arte escénico venezolano, arte escénico de calidad con respecto a las circunstancias a las que se somete un trabajo. Los espectáculos de mayor magnitud requieren de un nivel comprobado antes de ser presentados al público o la cultura teatral no se consolidará de forma adecuada. No es la intención de HdA, transgredir la integridad de nuestro teatro, pero si es necesario ponerlo en evidencia ante nuestros mismos ojos o las aspiraciones de exportar nuestro arte y elevar su nivel de profesionalidad y compromiso, afectado duramente estos últimos tiempos, serán más difíciles de afrontar. 

Por otro lado, un gran trabajo por parte de la producción de esta obra que nos brinda una muestra muy grande de esmero. Y ese es uno de los puntos importantes, no podemos aspirar a tener una ópera con explosiones en vivo y vestuarios extravagantes si el contenido expuesto no va de la mano con lo que visualmente se pretende mostrar.

Finalizamos esta entrada con la cita del director e investigador teatral británico de una trayectoria global, Peter Brook, que alega lo siguiente:

“El hombre de la calle que va al teatro está en lo cierto al decir que acude por su propio placer. Cuando el crítico asiste a un estreno, puede decir que sirve al hombre de la calle, pero no es exacto. El crítico no suministra consejos ni advertencias en secreto, su papel es mucho más importante, en realidad es esencial, ya que un arte sin críticos se vería constantemente amenazado por peligros mayores.” 

                 .-El espacio vacío. Brook, Peter, Pag.23

miércoles, 4 de agosto de 2021

Recomendaciones: Cartografía de Nihil

 

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El último estreno de la Fundación Rajatabla forma parte del Festival teatral de autor como montaje invitado, tiene a un elenco de primer nivel y nos presenta un mundo ficticio en el que si nos descuidamos podríamos confundir con alguna coincidencia circunstancial muy familiar para los venezolanos. Principalmente por las trenzas que cuelgan del cabello de Orcinas que podemos ver en varias mujeres en los últimos tiempos o por tener televisor únicamente para ver los canales nacionales porque la señal es de costosa adquisición. Con un título que atrapa por su peculiaridad y una estética publicitaria muy llamativa, Cartografía de Nihil.

Cartografía de Nihil

Es una relación de amor y remordimiento que tenemos en HdA con este montaje. Primeramente, hablamos de un texto dramático ganador de un premio internacional, que no les otorga automáticamente una calidad superior a otros textos de índole similar. Aún así cumple muy bien con la intención de crear un panorama original para una situación tan cíclica y tan clásica en la historia de la humanidad, que funciona para hablarnos casi directamente de problemas sociales y psicológicos relevantes para los espectadores que aspiran asistir en este caso. Creemos que la trama pudo haber tenido una extensión un poco mayor considerando la oportunidad de aprovechar este nuevo mundo bien planteado. Nos quedamos deseando una especie de segundo acto o  segundo capítulo.

La propuesta escénica está muy interesante. Focaliza la atención y ubica a los actores en un espacio más especial para obtener un resultado más valioso interpretativamente. Tenemos unos cuantos rompimientos coreografiados para dar un toque diferente al realismo que vamos observando y sirven muy bien para mostrarnos algunas imágenes que destaquen la maravillosa profundidad que el texto plantea.

En cuanto a las interpretaciones encontramos un notable trabajo por parte de ambos caballeros. La voz y el compromiso energético del señor Balducci son un gran atractivo para el montaje en general porque resulta ser el personaje al que el público desea escuchar para conocer mejor. Por otra parte, Marchena tiene un notable trabajo corporal que evidencia su escuela y su experiencia. Adjunto a eso, vemos una osada propuesta lingüística en ambos trabajos. Desconocemos si es una propuesta del texto dramático o de los actores, aún así, dicha propuesta puede ser una gran virtud cuando se encuentra consolidada y un arma de filo doble si toca cumplir con una de esas funciones, en las que, por miles de motivos, un actor puede no sentirse suficientemente cómodo en el escenario. Sin embargo, el profesional enfrenta el reto. En las presentaciones que observamos cumple muy bien o al menos sale airoso. Dignamente firmes estos dos personajes en las manos de dos experimentados caballeros del arte escénico.

Por otra parte, Andrea parece encontrarse en otra sintonía energética. Esto no necesariamente es un aspecto negativo, pero, si no se le presta atención la actriz desaparece de la escena estando de pie bajo los reflectores. No da la impresión de tener un mal trabajo, aun así, pensamos que una mayor confianza empujarían sus resultados a un superior nivel de soltura que permita compaginar por completo con sus compañeros en el escenario. Margen de crecimiento positivo destaca por encima de todo.

La música, la estética escenográfica y el vestuario van tomadas de la mano con seguridad y eso se agradece. Todo el trabajo de unión escénica contiene un discurso dirigido hacia lo que el texto plantea y puesto que el mismo permite una pista de aterrizaje para la creatividad, más aún nos convencen los resultados.

Cartografía de Nihil es un montaje muy recomendable, en el que destaca el texto dramático y el planteamiento social que se nos muestra. Las interpretaciones exponen cierto desequilibrio, que con trabajo, pueden crecer, principalmente como conjunto. Finalmente felicitamos con mucha felicidad a Deiby Fonseca por el trabajo que realizó de inicio a fin y nos enorgullece el reconocimiento internacional que obtuvo por esta maravillosa idea. La fundación rajatabla es el escenario más ideal para sostener este conjunto artístico que ningún venezolano se debería perder por muchas razones.

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“Cartografía de Nihil“ relata la historia de Dos hermanos que viven en un búnker, buscan el momento oportuno para huir de Guaha, un país sumido en el totalitarismo de su soberana, líder del grupo Los Sufragistas. Desean llegar con vida a la frontera y pisar Nihil, el país vecino al que todos huyen pero nadie conoce con certeza; la única verdad es un mapa que han trazado para esquivar los obstáculos y llegar vivos. Ese objetivo se trunca cuando comienza una cacería de personas mayores de treinta años y discapacitados que los obliga a tomar decisiones drásticas y ayudar a escapar a Orcinas, una muchacha que huye y llega por accidente al búnker buscando refugio.
 
Bajo la dramaturgia y dirección de Deiby Fonseca. Y producida por Sinergia Teatro
 
La obra resultó ganadora del primer lugar del Certamen de Dramaturgia del Festival Escenarios del Mundo que se realiza cada año en Cuenca - Ecuador que según el veredicto de su jurado  refleja una situación distópica que a la vez que da cuenta de escenarios humanos particulares, penetrando en la esencia de preguntas existenciales sensibles, y posibles en situaciones límites, juega a la metáfora de la sociedad actual, la que parece estar en el momento de apocalípticas crisis y revelaciones: haber tocado fondo; y, por ende llamada a transformaciones inimaginadas. En un tiempo y ritmo acertado encuentra con poesía una trama con varios frentes que se resuelven con coherencia.

lunes, 26 de julio de 2021

Recomendaciones: "Destino Libertad"

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Regresamos al teatro con una obra que de alguna forma representa una señal del estado en el que se encuentra el teatro en Caracas o al menos en la compañía nacional. Si esto no es lo que refleja este montaje, entonces se refiere a un agravio al estatus y el prestigio de esta agrupación, un ejemplo de como deben o no hacerse las cosas, o tan solo, un tigre que perjudica a todos los involucrados de una forma u otra. Esperamos que sea un resultado pasajero. Finalmente, "Destino Libertad".

Destino Libertad

La mas reciente representación de la compañía nacional de teatro llega a su fin (por los momentos) y los resultados son muy subjetivos. En este caso, en HdA seremos lo más objetivos posible teniendo como principal instrumento de medición los trabajos anteriores de la misma compañía nacional como lo son "10 minutos", "Popol Vuh" u "Oscuro de Noche".

Comenzando por lo positivo tenemos una propuesta en el texto maravillosa. Los versos de Federico García Lorca, Andrés Lizárraga y César Rengifo, están unidos en uno solo. Están Francis Rueda de Pinto como Mariana Pineda, Livia Méndez como Juana Azurduy y Aura Rivas como la Brusca respectivamente en el escenario. Como foco principal la libertad. Tres maravillosas actrices, música en vivo, Gerónimo Reyes en la iluminación y el emblemático Alberto de Paz y Mateos para la representación. Todo está servido en bandeja de plata y por alguna misteriosa razón se quedó servido sin que nadie se lo comiera.

Todo el montaje va de tres sillas, tres luces y hablar. Esto, para empezar y para terminar es increíble. Teniendo un mundo de posibilidades por hacer, las actrices duran toda la obra en el mismo lugar, únicamente diciendo el texto que para los mas conocedores habrán leído y escuchado muchas veces. Y es que no tiene nada de malo que sepamos de que va lo que dicen, pero, ¿solo fuimos al teatro a escuchar a tres mujeres hablar? En HdA realizamos un debate y no concebimos que esto sea un error o una equivocación. Lo único que nos queda por pensar es que al principio la obra era de una forma y finalmente se redujo a esto. (Nosotros presenciamos una de las últimas). Sea como sea, resulta ser una falta de consideración mayúscula con el espectador, porque impulsan al público a hacer una inversión en la que no ve los frutos por los que está pagando, lo cuál, consecuentemente lleva a una decepción que le hace pensar dos veces si hacer una siguiente inversión. Esto, en la circunstancia actual, es un gran egreso para nuestra empresa teatral venezolana que se ve afectada por trabajos como este, que se encuentran por doquier en las salas de nuestra ciudad pero que nunca esperaríamos ver en la compañía nacional de teatro. 

Es una decepción por todas partes porque tenemos a la maestra Aura Rivas que no decae ni un segundo en su energía y expresa con fuerza y teatralidad a pesar de estar toda la pieza sentada. Tenemos a Livia Méndez que endulza y engatusa al público con una gran interpretación en todos los sentidos, pronuncia y vive cada palabra y cada canción. Tenemos a Francis Rueda con una técnica impecable, siempre vislumbrando perfección en el escenario. Y, a pesar de tener estos maravillosos recursos, no logramos sostener el interés en la representación. Resulta un esfuerzo muy grande mantener la atención en un discurso con el que en primera instancia nos encontramos lejanos y además, no existe ninguna propuesta que plantee un intento por atrapar al espectador. Es acaso alguna especie de símbolo o mensaje mantener a estas tres maravillosas actrices sentadas contándonos tres historias; que por alguna razón, también pierden la oportunidad de encontrarse cara a cara, de cruzarse en algún mundo paralelo o después de la muerte. Nada, solo tenemos, tres sillas, tres luces y el texto que ya conocemos.

Esta es sin dudas una decepción que esperamos que sea pasajera. En HdA no podemos hacer la vista gorda de una representación de esta clase, teniendo en cuenta que hay otros montajes de altísimo nivel con menos público asistiendo a sus salas, menos propaganda en las redes sociales y menos remuneración para el esfuerzo de los artistas, pero, trabajos artísticos de calidad. 

Aplausos de pie para estas maravillosas mujeres que hacen un grandísimo esfuerzo por apegarse a una propuesta que no propone y por ser profesionales hasta el punto de sacar oro de una mina de carbón. ¿Esta es la libertad que buscamos? Vayamos al teatro a encontrarla.

sábado, 5 de junio de 2021

Recomendaciones: Humanos. Un juicio de medianoche

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Hay muchas cosas involucradas en un trabajo teatral. Es importante reconocer algo bien hecho cuando entre todos estos elementos hay armonía y vocación suficientes para transmitirlo al público de forma consciente, he inocente a la vez. Existen varios aspectos positivos en este resultado y eso nos genera gran satisfacción, principalmente, porque huele por todos lados a nuevo. Para comprender lo que les digo, solo hace falta ser humano.


Comenzamos por el inicio de todo esto. La dramaturgia de la obra es de gran calidad. Muchos guiños y aspectos de la cotidianidad venezolana se ven reflejados, pero también ocurre ese maravilloso fenómeno literario que se da cuando un escrito es pensado para ser leído por todos. En donde sea que llegue este texto puede ser representado con pocas modificaciones, pues, como bien dice el título, se trata de humanos. Los humanos y sus martirios entre ellos, martirios originados en ideas pensadas por ellos mismos. Reposando en la memoria, con una inocente necesidad de buscar referentes, recordamos los peces del acuario del maestro José Gabriel Nuñez, pero no hablaré de eso porque recordar está prohibido. Las múltiples críticas esparcidas por las palabras abundan, si no sales del espectáculo siendo cómplice o sintiéndote aludido, fue porque no entraste. Nos emociona que exista dramaturgia nueva tan rica en contenido y además escenificada por la persona que lo escribió. Eso es un activo de alto valor para la economía artística venezolana.

La propuesta corporal es rica y variada. Hay varias figuras muy curiosas que siempre mantienen al espectador intentando decodificar lo que ve y por lo tanto expectante de lo que está ocurriendo. Las luces, el espacio y su manejo, el vestuario y toda la parte musical, están muy bien adecuados al contexto y al discurso estético de la obra. Menos, es más. Patricia Castillo lo sabe, o al menos, lo aplica, porque en ese pequeño triángulo nos muestra muchos lugares e imágenes que nos trasladan a ciudades como Caracas, Venezuela. Solo por poner un ejemplo lejano. Todo es producto del mérito de este elenco joven y talentoso.

Las interpretaciones están equilibradas. De alguna forma todas tienen un parecido o mínimo, da la sensación de que nacieron en el mismo lugar. Esta característica es ideal para un elenco como este donde todos destacan y todos tienen su momento para expresar lo que sienten. Pudimos, por momentos, percibir por aquí y por allá cuerpos que no hablaban completamente, piernas o brazos injustificadamente muertos o faltos de energía escénica, esto es un aspecto a mejorar de manera individual pero que no afecta de gran forma la puesta en general ni su valoración. Incluso es interesante ver que todos estaban muy conectados a pesar de estos pequeños detalles. También, hay momentos en los que una que otra voz baja demasiado para el gusto del público. Estos son casos puntuales, pero a tener muy en cuenta ya que el actor, al estar en un espacio más íntimo, no debe confiarse de la intimidad que siente porque si no escuchamos el texto, por defecto, comienza a perderse la ilusión. Tal vez el fin justifica los medios, pero estos pequeños detalles acumulados pueden terminar por afectar la energía general que, como bien sabemos, una vez que baja es muy difícil levantarla. Esta es una obra para divertirse y los participantes aparentemente lo hacen, por lo tanto, seguramente todos saldrán satisfechos. Pero no hay que confiarse.

Otra cosa que nos pareció sumamente agradable e importante, fue la atención que siente el público durante la antesala de la obra. El equipo de producción y protocolo nos proporciona información sobre la obra (detalle de extremada importancia, porque si nos topamos con un texto así completamente en el aire puede costar conectar con el discurso en primera instancia), entrega unas entradas muy creativas y sencillas, además, nos agradecen por asistir. Esos pequeños detalles positivos también suman está muy bien. Seguramente, todos los equipos que no lo hacen lo harían si se tratara de un festival internacional o algún evento de ese estilo, pero debemos tratar a nuestro público más cercano con el mismo nivel de importancia que al público más selecto y esto es algo que en HdA agradecemos.

Lágrimas al borde en varias ocasiones y maravillados con la reflexión sobre el amor cuando nos acercamos al final. La obra dura aproximadamente dos horas y mantiene al público atento y comprometido, otro punto a favor.

Esta es una pieza para presentarla en todos lados durante mucho tiempo para expandir toda la carga cultural que poseen sus parlamentos. Es teatro. No tenemos más que rosas para este producto artístico y orgullo para invitarlos a todos a presenciarlo. Recordar es contagioso y ahora entendemos por qué, pero mejor no decimos nada para que no nos corten la lengua, ni nos citen a un juicio a la media noche.


miércoles, 2 de junio de 2021

Entrevista: Patricia Castillo. Humanos. Un juicio de media noche.

(La siguiente entrada NO tiene como objetivo motivarte a ir al teatro)

Conversamos esta vez con Patricia Castillo, directora y escritora de "Humanos. Un Juicio de media noche". Texto teatral que será representado en el centro cultural Santa Fe el viernes 4 de junio y el Sábado 5 de junio. Gracias por su tiempo.


1.- ¿Cómo te sientes luego de haber escrito, dirigido y actuado en el montaje?

R: Asumir, más por obligación que por decisión propia, la dirección y actuación del montaje, fue algo realmente criticable. Todo radica en que por exigencias de la universidad debía actuar en el montaje, ya que mi PNF es Teatro, mención actuación; pero, también tenía muchas ganas de dirigirlo, ¿por qué? porque la elección de escribir el texto ya era algo que no iba a cambiar, tenía (tengo) como artista la necesidad de decir muchas cosas, eso lo tomo también de Levy, que a su corta edad decide creer en su propio pensar y lo lanza al mundo, con todo lo que eso implica; entonces entendí que lo que había escrito, al menos en este momento, solo podía ser dirigido por mí, es decir, todas eran ideas de mi cabeza, y si quería que el montaje fuera fiel a lo que había soñado, debía asumir la dirección yo misma. Fue difícil, creo que incluso es una elección que no sé si volvería a hacer, al menos la parte de actuar, habiendo escrito y dirigido, jajaja. Pero, ¿Cómo me siento? ¡Fantástica! Sin dudas es algo que me enseñó mucho y me hace fortalecer la fe en mí misma y mi trabajo, muchos no creyeron que pudiera hacerlo, para ser honesta, no sé si yo lo creía tampoco…la cosa es que tenía muchos deseos de hacerlo, y eso pudo con el miedo, con los “no podrás”, “es muy ambicioso”. Al final todo queda reducido a que estoy sumamente orgullosa del resultado, de mí, y del equipo que también lo hizo posible.

2.- ¿Cuál es la reflexión más grande que te llevas de este proceso?

R: Hay que atreverse, y no hay que tenerle miedo a equivocarse, yo misma soy una persona que le cuesta aceptar el error, pero con el tiempo he aprendido que es necesario fallar para  ver mejor las cosas, para ampliar los escenarios. Una vez más me queda claro que el teatro es un arte absolutamente colectivo, no podemos dejar perder eso, esto es para hacerse entre todos, de esta forma, una idea puede transformarse y ser aún más potente. Por último, me llevo el proceso mismo, ese espacio en blanco, como le decimos en el TET, que está listo para ser llenado, o simplemente está ahí para que juguemos, exploremos y gocemos del aprendizaje.

3.- ¿Cuál ha sido el rol de la universidad durante la realización del montaje?

R: Me atrevo a decir que su participación fue bastante selectiva, contamos, administrativamente, con los encargados de asumir ciertas cosas por parte de la universidad. Y me siento agradecida de los profesores que nos tendieron la mano para ayudar. Pero, realmente, el montaje tomó un camino bastante independiente, la universidad no se involucró con la creación de este montaje. Eso, en el fondo, me parece acertado, concibo que de haber sido al revés nos hubiésemos sentido demasiado supervisados, y justamente el resultado se logró porque se abrió un espacio de pensamiento libre.

4.- ¿Cómo fue el proceso de trabajo con los actores?

R: Revelador. Aprendí muchísimo, sigo aprendiendo. Fue un proceso extenso y profundo en el que no nos limitamos a mantener la relación actor-director, eso no era posible en una obra como esta, que lo que más necesita es el calor humano, precisamente. Agradezco enormemente lo dispuestos que estuvieron siempre, dispuestos para jugar, para probar, para proponer, para experimentar, para aprender y para enseñar. El proceso actoral estuvo muy cargado de investigación y estudio, de preguntas que no sabíamos si íbamos a poder responder. Me quedo con que fue un proceso infinitamente honesto, y a pesar de todos los obstáculos, amoroso.

5.- ¿Por qué la investigación se basa en los principios creativos del teatro con canciones de Levy Rossel?

R: Conocí a Levy a través de las historias que me contó mi amigo Jeizer Ruiz, pupilo de Levy. Me pareció siempre que Jeizer tenía una fascinación por él, un respeto y admiración increíbles, sin embargo, la presentación física con Levy nunca llegó, pues el falleció antes de que pudiera darse algún encuentro. Pero esa sensación quedó dentro de mí, y lo que no podía dejar de lado era el hecho de que Levy fuera un pionero del Teatro Musical en Venezuela, género que a mí me interesa muchísimo. Entonces, a través del trabajo de Levy, conocí el Teatro Musical Venezolano, y eso me ayudó a acercarme a mis raíces. Fue justo durante la época donde más venezolanos emigraron, cuando conozco el trabajo de Levy, y para aquel entonces, yo también pensaba que la única forma de poder hacer arte sería saliendo del país. Ojo, entiendo y es cierto que muchas puertas se abren al salir del país y hacer teatro afuera, pero lo que para mí fue trascendental, es que todavía hay muchas puertas que abrir aquí. Y lo que en definitiva fue el punto final que me hizo decidirme por el trabajo de Levy, fue ese fenómeno injustísimo de su desaparición en el teatro venezolano, lo ignorado de su legado. Cuando leí e investigué sobre su vida, sobre que lo que logró e hizo, y luego me encuentro con la cantidad de artistas que lo desconocen, supe que de alguna forma yo tenía que hacer algo, primero porque me sentía embriagada de todo lo que sabía ese señor, segundo porque, concuerdo con sus allegados: era un ser que no era realmente de este mundo, que pasó por aquí como un regalo. Lástima que no hemos sabido apreciarlo del todo.

6.- ¿Nos puedes dar algún avance de tus próximos proyectos?

R: Esta respuesta será discreta, porque soy de las que trabaja en silencio, jajaja. Próximamente se viene un estreno con mi casa, el Centro TET, con una obra que se ha pospuesto por la pandemia: Tres historias del mar, de la dramaturga Mariana de Althaus, y dirige nuestro querido Yuma. Esperamos la obra al fin vea la luz, ya que ha sido un proceso largo de ensayos (también con el TET hay más proyectos, pero están en menos cocción, pueden estar atentos a las redes del Centro TET para enterarse más delante de todo). Proyectos por fuera, se vienen algunos, por ejemplo, bajo la dirección de Jeizer, estaré en la obra Tercer Cuerpo, del argentino Claudio Tolcachir, que estrenará en Rajatabla. Hay un par más de montajes por ahí, pero de esos sí no tengo permiso de hablar, jajaja.

7.- ¿Para esta nueva presentación no estarás entre el elenco? ¿Cuál es la razón?

R: Así es, ahora que Humanos nació, nos desprenderemos de lo académico para asumirlo como un montaje profesional y comercial, el cual esperamos mover bastante. De esta forma puedo asumir con más atención el rol que me corresponde, y afinar detalles que se han escapado entre tanto qué hacer. Sin embargo, Marxlenin Cipriani ha asumido el personaje con gran respeto y amor, escuchando, y sobre todo, aprendiendo muy rápido, además, se lleva bien con el grupo y está enamorada de la obra, cosas que me parecen importantísimas. Aun así, no se descarta la idea de que algún momento, si Marx no pudiera asumir alguna función, yo retomara el papel como actriz, incluso con más tranquilidad que antes, pues estar completamente como directora me permitió alcanzar un resultado más impecable y podría dedicarme a la actuación por completo.

HdA: Muchas gracias por sus respuestas. Esperamos con mucho anhelo un excelente estreno y una maravillosa temporada en para ustedes este mes de junio. ¡Mucha Mierda!

jueves, 27 de mayo de 2021

Entrevista: Gregory Maldonado. ¿Bienvenido al cielo?

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 El joven talento venezolano Gregory Maldonado, nos cuenta sobre este emprendimiento teatral "¿Bienvenido al cielo?", original de José Maldonado, que tendrá su segunda temporada, esta vez, en el Centro Cultural Chacao. Te leemos artista. (Debemos aclarar que en esta segunda temporada, la dirección le corresponde a Tony Moreno)

¿Dónde se originan las razones para la realización de este montaje teatral?

Respuesta: Básicamente todo comienza al conocernos Tony Moreno y yo gracias a Carmelo Castro, tuvimos la oportunidad de trabajar en un musical, el sabía cómo trabajaba y yo sabía como él se desenvolvía, así que coincidimos en que debíamos formar un proyecto teatral, nuestro primer montaje cómo director y productor, así que comenzamos a trabajar juntos enfocados en realizar una obra que nos divierta, nos enseñe y nos motive a desarrollar nuestra profesión regalando sonrisas a todo aquel que la vea.

¿Por qué es importante este espectáculo en nuestra actualidad venezolana?

Respuesta: Importante quizás no sea la palabra, pero sí creo que es interesante que en medio de una situación pandémica se pueda ofrecer con responsabilidad el entretenimiento que caracteriza el teatro comercial, con el toque de crítica humana y social en esta obra, sin ser invasivo, más bien reflexivos. Es una comedia ligera y sencilla que puede disfrutar cualquier tipo de público.

¿Cuál fue el proceso de selección de actores?

Respuesta: En cuánto a casting, intentamos tener buenos actores con nosotros, preparados y con buena energía, algunos son estudiantes egresados de la escuela de artes escénicas Juana Sujo (Quería estudiar allí) otros son actores con experiencia en las tablas, lo importante era que pudieran entender qué quería comunicar en la puesta en escena, en los matices y en las acciones. También me parecía importante que les gustara la obra, si vas a realizar un montaje teatral deberías estar a gusto con el texto que vas a interpretar, creo que hacemos teatro porque lo amamos antes que nada.

HdA: Excelente respuesta.

¿Cómo fue el proceso de trabajo con los intérpretes?

Respuesta: Tuvimos bastantes ensayos, en la medida de lo posible, con horarios flexibles para todos ellos, claro yo dirigía casi todos los días con “parejas de escena” por así llamarlos y luego ensamblaba cada cierto tiempo. Se trabaja mucho la improvisación en ensayos y en la creación de los personajes con la intención de adoptar cada uno su personaje lo máximo posible. Por lo menos así lo hice en anteriores temporadas, en esta deberán preguntarle a Tony que dirige, supongo que habrá sido todo un reto en estos tiempos y seguramente algo muy interesante de experimentar.

Háblanos sobre el proceso de versionar el texto

Respuesta: Originalmente es una comedia escrita por mi padre José Maldonado (Cheo Chiste) el es comediante de Stand Up y Licenciado Pedagógico de Artes Escénicas, en la comicidad de las situaciones estaba bastante correcto, sin embargo algo no encajaba en la dramaturgia para mi gusto personal siendo franco, yo soy amante del drama así que me dirigí por ese camino, dándole otro enfoque e intentando un “pseudo-viaje del héroe” fue bastante complicado, tienen toda mi admiración los dramaturgos profesionales.

 Como espectador, ¿Qué crees que es lo que llama más la atención al público?

Respuesta: El carisma de ciertos personajes que no deberían ser carismáticos fuera del teatro. Creo que es muy divertido ver las situaciones que presentan en la obra, los actores lograron personajes muy ricos que se disfrutan tanto ellos cómo observadores.

¿Puedes hablarnos sobre tus próximos proyectos?

Respuesta: ¡Claro! En estos momentos “Voy por ti” un largometraje de Carmen LaRoche donde interpreto un personaje protagónico está preseleccionado en el festival iberoamericano PLATINO espero que logremos un premio, sobre todo conseguir el premio a mejor actor protagónico. Estoy en ensayos con Rossana Hernández para una obra de modalidad virtual escrita por Héctor Zerpa llamada “La Escuadra” estrenamos en Junio, tengo algún que otro audiovisual comercial por hacer y también obras que quiero dirigir pronto.

Muchas gracias por la entrevista, los invito a ver en el centro cultural de Chacao “¿Bienvenido al cielo?” esta vez dirigida por Tony Moreno, cuídense mucho y que viva el teatro.

domingo, 23 de mayo de 2021

Entrevista: Daniella Morales. "La muerte te sigue los pasos"

 (La siguiente entrada NO tiene como objetivo motivarte a ir a al teatro)

La productora general de Amadramavzla Daniella Morales nos habla sobre la travesía que implica llevar a cabo un montaje teatral en tiempos de crisis y pandemia. "La muerte te sigue los pasos se estará presentando el sábado 29 de mayo y el domingo 30 en su segundo fin de semana. ¡Mucho éxito!

¿Según tu reciente experiencia, qué tan altas son las probabilidades de tener éxito cuando se realiza un proyecto teatral?

R: Cuando iniciamos un proyecto teatral, realmente no tenemos una estadística de probabilidades para el éxito. En la poca experiencia que tengo produciendo obras teatrales, me he dado cuenta que siempre depende del entusiasmo y el trabajo en equipo. Cuando se trabaja con un equipo que se siente bien de estar en esto, los resultados exitosos están asegurados, porque hacemos la cosa en función del éxito de cada uno como artista.

 ¿Ustedes están enfrentando esto como un espectáculo artístico o como un negocio?

R: Yo diría más bien que como un proyecto de vida, ya que los negocios en algún momento se cierran, y mi meta como productora de Ama Drama y como artista, es crear una empresa capaz de producir espectáculos y eventos teatrales a gran escala.

 ¿Además de producir esta obra cumples otras funciones dentro del equipo de amadramavzla?

R: En Ama Drama Venezuela, existe mucho la integralidad, cada uno de nuestros artistas se defiende en diversas disciplinas. En mi caso, hasta los momentos he sido, productora, actriz y maquilladora.

¿Qué proyectos se encuentran en camino?

R: Tenemos pensado, iniciar en el mundo de los cortometrajes y la producción audiovisual, pero es algo que está en proceso.

 ¿Existen oportunidades para los artistas jóvenes?

R: Claro que si, nuestro grupo fue fundado por artistas noveles y siempre habrá oportunidad para nuevos talentos.

¿Cuál es tu opinión final sobre el montaje?

R: Aun no hemos terminado temporada, y nos falta mucho por evolucionar, aun así, siento que esta pieza tiene una gran carga a familiar, es algo que muchos jóvenes pueden disfrutar. Un espectáculo para todo público.

¿Cuál fue tu experiencia con este equipo?

R: Es un equipo que me llena mucho de orgullo, me emociona trabajar con ellos porque son artistas que realmente quieren esto para su vida y su futuro, no como un hobbie, y eso los hace unos tremendos profesionales, a la hora de trabajar no hay trabas ni obstáculos que impidan dar un buen espectáculo.

viernes, 30 de abril de 2021

Entrevista a la directora de "Ubu, a las puertas del cielo": Marisol Martínez

(La siguiente entrada NO tiene como objetivo motivarte a ir al teatro)

 La directora venezolana Marisol Martínez habla sobre su mas reciente montaje estrenado en la sala Rajatabla para conmemorar los cincuenta años de la fundación. La pieza volverá a presentarse durante este fin de semana (30 de abril, 1 de mayo y 2 de mayo) y el próximo de flexibilización, tras detenerse por razones de bioseguridad, para cerrar con su exitosa temporada. Gracias a esta artista venezolana por su compromiso y entrega con el arte nacional.

 ¿Cuál es el mensaje principal que nos aporta a los venezolanos este montaje?

A grandes crisis, grandes soluciones. El ser humano tiene la posibilidad de observarse a sí mismo y corregir sus errores. Quizá,  vernos reflejados en una parodia nos haga reflexionar y querer ser mejores personas dentro de un Colectivo Social, donde los más vivos o los que optan por la peor forma de hacer las cosas no son los ganadores, sino los seguros perdedores. M.M

¿Por qué esta obra es adecuada para celebrar los 50 años de la Fundación Rajatabla?

La obra de Alfred Jarry es pionera del Teatro del Absurdo, Jarry es un autor rompedor dentro de la historia del Teatro, tanto en Francia, como en cualquier parte del mundo; con humor negro e ironía hace crítica social e invita al público a la reflexión, pero desde un  lugar jocoso y lúdico. Pensé que en estos momentos donde hasta volver a las salas de teatro implica un acto de valor, retomar la vida social con una comedia era un género acertado para darnos un respiro ante tiempos difíciles. Teatro para disfrutar, pasar un rato agradable, alejados de las preocupaciones sin dejar de un lado el contenido. M.M

¿Cómo fue el proceso de creación junto al elenco?

Mi trabajo como Directora es diseñar el concepto del espectáculo, a partir de ahí detono un proceso colaborativo de creación con todos los artistas involucrados, potenciando así la obra. ya que. cada artista aporta su máxima destreza al montaje, y además genera un sentido de pertenencia y autoría sobre el trabajo final, que se presenta al espectador.

¿De qué forma la pandemia afectó la realización de este trabajo?

 Los ensayos por parte de todo el equipo  han sido de un absoluto compromiso  y de cuidarnos dentro del trabajo y fuera, esta época, por sus dificultades, ha estrechado los lazos  entre todo el equipo creativo y técnico y los integrantes de la fundación Rajatabla, nos ha tocado de alguna manera, apoyarnos dentro y fuera del escenario para cumplir con la meta de estrenar este 28 de Febrero de 2021, para celebrar el 50 Aniversario de Rajatabla.

Hemos tenido funciones para estudiantes de Teatro, función que ofrece la Fundación con cada uno de sus estrenos, la de prensa y el estreno Interno del 28 de Febrero. En todos estos eventos el público se mostró muy receptivo y disfrutó de la función. El 5 de Marzo arrancó nuestra temporada oficialmente para todos los públicos así que esperamos sea exitosa. M.M

¿Cuál dirías que es el atractivo más grande que tiene esta obra?

Su género: Comedia con contenido crítico y de actualidad. El lenguaje estético que genera el espectáculo, logrado través del espacio escénico del artista plástico: Miguel Marsan, la iluminación de David Blanco el vestuario de mi autoría en conjunto a Altagracia Martínez y la ambientación musical de Abilio Torres. Además de que la Puesta en escena incluye algunos números musicales en parodia,  cantados en vivo por los actores, que han tenido muy buena receptividad en el público.

¿Puedes hablarnos un poco sobre tus próximos proyectos?

Tengo dos próximos montajes en mente; Un monólogo que reflexiona sobre la pandemia, y el otro un trabajo escénico que quiero hacer con actores emergentes, en que los jóvenes a su manera cuestionan los sistemas políticos de gobierno a nivel mundial y su probada  caducidad. Así como seguir indagando sobre el humor con un “Shakespeare Abreviado”.

Si tuvieses que promocionar el espectáculo con una sola frase, ¿Cuál sería?

¡Una Comedia de Mierdra* ¡…Disparatada y Políticamente incorrecta.

(*Mierdra: expresión que usa el Padre Ubú, en el juego de palabras alteradas o mal usadas gramaticalmente que propone el autor Alfred Jarry)


viernes, 19 de marzo de 2021

Recomendaciones: "Ubu A las puertas del cielo"

 (La siguiente entrada NO tiene como objetivo motivarte a ir al teatro)

La fundación Rajatabla celebra sus 50 años de aniversario con la obra "Ubu, a las puertas del cielo", adaptación de la obra francesa "Todo Ubu" de Alfred Jarry. El resultado es satisfactorio en líneas generales, aunque, existen ciertos aspectos menores que la distancian de cumplir con todas las expectativas, al menos en su primer fin de semana.


Primero que nada, es un montaje bien estructurado escénicamente, un texto lleno de símbolos y con creatividad lingüística para resolver las situaciones que presenta la trama. Todo un reto para quien dirige. 

La historia que se desarrolla motiva al espectador a querer saber que viene, aunque tengamos que esperar unos quince minutos aproximadamente para vislumbrar hacia donde vamos. Sin embargo, desde el inicio se genera un entendimiento con la circunstancia que se plantea por la buena conexión entre los actores de la primera escena. Después tenemos el sueño del padre Ubu, que es probablemente la escena más difícil para nosotros como espectadores. Vimos la obra dos veces y en ambas ocasiones tuvimos cierto desvinculo o desconexión con los códigos que se plantean en esta secuencia, por alguna razón, relacionado con el lenguaje,  separarse de lo que está ocurriendo y de lo hablado es fácil y pasamos a prestar atención a otras cosas de menor importancia, esto hace que consecuentemente se pierda el hilo de la historia, aunque afortunadamente lo recuperamos cuando ya por fin los personajes nos dibujan un poco de lo que ocurrió antes y lo que hará  ahora.

Fuera de este episodio de confusión narrativo, con el que nos topamos en ambas ocasiones, la trama se maneja bien y todo es perfectamente entendible. Aparece un personaje maravilloso que juega el rol de la conciencia del padre Ubu y su carga simbólica nos dejó enamorados por completo, además, la interpretación de Luis Vicente es adecuada para hacer pasar desapercibido el gran peso crítico que este personaje posee. Esto lo vemos como un logro.

La madre Ubu esta compartida entre funciones por María Tellis y Sandra Moncada; en ambas oportunidades vimos a María y su trabajo es gratamente satisfactorio. Nos gustó mucho como maneja el ritmo de su propio tempo corporal, el mas "lento" de todos, y forma parte del conjunto con una fluidez propia del personaje. También nos ha parecido encantadora su voz y su forma de pronunciar, a pesar de tener las erres de "mierdra" intercaladas casi siempre, se le entiende perfectamente todo lo que dice. Lo único que nunca comprendimos es porqué llevaba aquel micrófono, para nuestros oídos y principalmente para nuestros ojos, innecesario.

Los palotines, con una energía muy similar, complementan toda la obra y la decoran con muchos momentos graciosos. Entregan el foco con determinación y cuando les pertenece lo comparten equitativamente; dan la sensación de ser dos en uno, o la contraparte del otro. Ocurre que, a medida que avanza la obra, van perdiendo protagonismo y notoriedad para entregarla a los demás personajes, por lo tanto, diríamos que cumplen bien con su rol. Aun así, es muy evidente cuanto se disfrutan la primera escena en comparación con las demás y por supuesto, los bailes.

La parte musical resulta atractiva desde el primer momento. Toda la mezcla de sonido está interesante, adecuada, adaptada e interpretada correctamente y la diferencia entre melodías o canciones no nos molestan en lo absoluto, forman un conjunto dividido en episodios específicos que se separan de los otros y los vuelven únicos en identidad. Además, la usan como un recurso no solo para cantar y bailar sino para involucrarse en el diálogo como un nuevo personaje, cosa que funciona muy bien en la comedia y levanta las risas con facilidad.

Tenemos a Antonio Delli como el padre Ubu en una interpretación muy disfrutable. No solo nosotros lo disfrutamos, él también juega de aquí para allá y hace lo que quiere, es interesante mirarlo y su cambio corporal, apoyado en ligeros elementos, lo hacen ver muy distinto, como si su cuerpo hubiera sufrido una gran metamorfosis. Realmente es un trabajo corporal muy bien logrado en el que obviamente se incluye su gran voz que resalta en varias ocasiones sobre las demás. Salvo la escena del sueño en la que ocurre algo misterioso, en HdA gozamos al verlo disfrutar hablar y moverse con libertad.



La creación escenográfica es interesante. Genera una estética única que funciona muy bien para la obra. Aún así me viene a la cabeza que menos es más en ocasiones, lo que no ayuda mas bien estorba. Comprendemos el simbolismo de las maletas y la importancia que existe sobre ellas, pero no veo la razón por la cual había tantas. Reducen el espacio de los actores innecesariamente y rozan el límite de la sobrecarga. Igualmente la máquina de humo, es un elemento aprovechable que genera un efecto que siempre se agradece, pero para este montaje si no estaba, daba igual.

Otra cosa que me pareció curiosa fue la iluminación. No estoy al tanto de las posibilidades que tenga la sala Rajatabla en este momento pero no recuerdo un momento destacado iluminado con una personalidad distinta. Tal vez no hacía falta, porque la luz amarilla agrupa todo en conjunto y nos hace percibir todo como uno solo, pero es solo una opinión extra.

Para finalizar puedo decir que me gusta mucho lo que logra Marisol Martínez en las piezas que dirige. En esta ocasión parece haberle dado cierto nivel de libertad a los actores. Igualmente, la obra tiene su esencia sostenida y la sala Rajatabla siempre es un buen complemento para hacerla brillar. Gracias por los nuevos cargos de ministro otorgados y gracias por traer al escenario venezolano una adaptación grandiosa de esta obra tan adecuada para los tiempos de “mierdra” que vivimos.

viernes, 19 de febrero de 2021

Recomendaciones: "La Foto" Ganadora del primer premio de Dramaturgia del Trasnocho Cultural

 

(La siguiente entrada NO tiene como intención motivarte a ir al teatro.)

Sabemos que el regreso a las tablas para cualquier amante del teatro es todo un éxtasis. Cada uno de los actores aprovecha sus oportunidades como un renacimiento. En esta ocasión, la batuta corresponde al grupo actoral 80 que retoma la obra ganadora del primer festival de dramaturgia del trasnocho cultural y los puntos fuertes del espectáculo están en lugares inesperados.

Adjunto que todas estas observaciones fueron hechas el día del estreno.


Me siento feliz porque a donde quiera que vea en el teatro venezolano se nota que la dramaturgia está en buen momento y además, en crecimiento continuo. 

Esta obra es una comedia bien escrita, bien dirigida y bien interpretada. Principalmente me llevo varios llamados de atención que hace el texto en plan discreto, o al menos, más discreto que los conflictos evidentes que presenta. Me gusta mucho porque tiene todas las características de una buena comedia como el enredo y el malentendido, pero no pierde las oportunidades espontáneas de mostrarnos unos minutos del verdadero drama escondido entre las risas. Porque nos reímos en primera instancia, pero si analizamos en retrospectiva cada uno de los problemas, globalmente, esta situación es sumamente grave; algunos dirían que una tragedia.

Héctor Manrique fue para mí una grata y placentera experiencia. Espontáneo, espontáneo y además espontáneo. Su personaje me pareció muy interesante porque a primera vista parece ser el foco del problema, el causante y el villano, pero luego tenemos una escena muy conmovedora en la que su hijo adolescente no lo escucha, pero nosotros, público atento, nos deleitamos con la belleza de una humanidad que ya no intenta justificarse, sino que se abre ante una realidad que no le motiva a esconder su culpa, pero sí a  llorarla por padecerla e incluso reconocerla desde una postura no victimizada. Es brillante y me pareció muy hermoso.

Veo a Claudia Mercedes Rojas con ojos dudosos y por supuesto subjetivos. No puedo vislumbrar con total claridad un talento que es evidente, pero que tal vez se sumerge en una gelatina no muy apetitosa generada por los estereotipos que tenemos en nuestra cabeza. No quiere decir que este camino esté errado o que sea inadecuado en algún aspecto, pero prefiero mirar otro de sus trabajos para poder deleitarme más gratificantemente con sus virtudes. Una situación similar me ocurre con Pedro, al cual veo distinto, pero sus elementos en escena para dibujar a su personaje me hacen recordar que en el teatro, muchas veces, menos es más. Mas allá de todo esto, sus participaciones me llenan de esperanzas y me emocionan con creces porque evidentemente son dos actores que saldrán muy nutridos de estas experiencias. No me sorprendería verlos en protagónicos en un futuro cercano, por lo tanto es un ganar ganar por todas partes.



Hay detalles que me disgustaron un poco. Por ejemplo, elementos innecesarios y otros que se usan, pero sin verdad. Esto de los objetos en la escena siempre puede ser un arma de doble filo. Esta premisa de que en el teatro solo se utiliza lo necesario termina por ser una decisión personal, pero como mencioné anteriormente, a veces menos, es más. De igual forma agradezco la inversión que se hizo en escenografía y demás porque visualmente enriquece muchísimo y da una sensación de grandeza. Pero en estos intentos podemos estar alejándonos, sin querer, de aquello que es más importante. En este caso no ocurre, pero una botella de vino nueva, vacía, rompe con la ilusión del público más exigente y mal acostumbra al más permisivo

Otro aspecto que me hizo un poco de ruido fueron las transiciones entre escena y escena. Me hace sentir que el subtexto de esos cambios es “esperen un momento”. Tal vez por ser una comedia es admisible, pero lo que más me suena es sentir que allí se desaprovecharon varias oportunidades

Por otro lado, esa cantidad de luces, mínimo, deberíamos tenerlas en cada sala de teatro de Caracas. Qué dolor.

Este texto es importante y me da la sensación de que no es solo una simple comedia. Es comedia con contenido y peso cultural. Y no hablo solo de su mensaje principal o el tema que tratamos, hablo del impacto que puede tener en el espectador según la forma en que se maneja el lenguaje. Se podría decir que ni un solo miembro del público se irá sin haberse visto a sí mismo, al menos una vez, en el escenario. En este caso creo que se hizo muy bien, incluso me gustó sentir que si la obra duraba un poco mas sería innecesario y una molestia. Afortunadamente no ocurrió.

Por último quiero recordar el discurso de Héctor Manrique sobre el regreso a los teatros y como este a superado absolutamente todas las crisis que se presentan en su camino. Curiosamente, el mismo día, en otro espacio cultura, el maestro Carmelo Castro decía unas palabras similares. Gracias por citar a Winston Churchill y sus razones para no prohibir el teatro durante la guerra. Tengan cuidado con las redes sociales, “El infierno de la gente feliz.”

lunes, 23 de noviembre de 2020

Recomendaciones: "10 minutos" Ganadora del premio Apacuana

 

(La siguiente entrada NO tiene como intención motivarte a ir al teatro)

La obra ganadora del Premio Apacuana de Dramaturgia 2019, presentada en ningún lugar, en ningún momento y por nadie, hasta los momentos, es un texto sumamente interesante por varias razones que serán discutidas en esta entrada. Cuenta con una puesta en escena bien ajustada a las exigencias que plantean las letras y unas interpretaciones equilibradas por el elenco que muestran su temple en la mayor parte de la representación con algunas excepciones positivas o por mejorar. Ya hablaremos de ello.

Probablemente es el texto como obra artística lo que más valor tiene a los ojos de este servidor. Esto se debe a dos razones principales:

 La primera de ellas es la visión global que tiene Rafael García Hernández con un escrito que pretende comunicar, no solo al distanciado público venezolano, también a una sección muy amplia de nuestra sociedad en general; este texto teatral puede ser llevado a escena en cualquier parte del mundo y el lenguaje se mantiene versátil para cualquier director que desee transmitir el mensaje. Aspecto sumamente importante, no solo porque esta clase de teatro enriquece la cultura en general, sino porque promueve nuestra propia cultura a otros países como un activo valioso para aquellos que deseen compartir una interesante percepción de la vida y la muerte. La obra presenta un interesante contraste entre los dos clientes que vemos en esta ocasión. Existe una irónica diferencia circunstancial entre dos personas que aparentemente comparten la misma circunstancia. Paréntesis para ese pequeño guiño con el sacerdote. Me ha parecido de lo más acertado en cuanto a la estructura dramática. Grandioso.

 La segunda razón es la intención del dramaturgo por presentar un lugar nuevo que funcione como túnel para comunicar la idea que se pretende exponer. Tomando elementos variados, García nos plantea esta nueva empresa dedicada a darles muerte a todas las personas que ya no soporten vivir y que por supuesto, tengan el dinero para pagar la cuota que la empresa exige, además de cumplir con algunas exigencias.  Mostrar esta idea al público, lograr que la digiera y luego comunicar todas las intenciones a través de ella es la parte más difícil de todas y en este caso, la responsabilidad pasa a ser de los otros miembros del equipo.

Tomando en cuenta lo mencionado anteriormente, los principales responsables de que esto llegue con total claridad al espectador son los actores. Ahora nos topamos con algunas complicaciones. Esta pieza la miré dos veces antes de escribir esta entrada con la intención de estar seguro de varios aspectos que, con una sola presentación, me quedaron difusos. Sin embargo, esto no quiere decir que no haya comprendido por completo lo que se planteaba la primera vez que la presencié, solo que este suele ser el dilema cuando la pieza presenta nuevos conceptos. Si todos los miembros del equipo no priorizan enfatizar sobre los nuevos conceptos el público puede perderse. Es en este punto donde agradezco profundamente la participación de los veteranos.

El maestro Ludwig Pineda ha estado sensacional, enérgico, enfocado y sobretodo comprometido con todo su cuerpo. Me llevo de su interpretación grandes momentos de espontaneidad y una clase de profesionalismo, ya que, el nivel no desciende entre funciones.

La primera actriz María Brito ha estado bien plantada en la primera función y ha superado su propio trabajo en la segunda. Desgarrada. Además el texto de su personaje me parece de los más puntuales y valiosos de toda la pieza.

Por otra parte está el primer actor Trino Rojas que interpreta a los personajes más graciosos de la pieza, que al mismo tiempo, me han parecido los más simbólicos; especialmente el padre me ha llegado mucho y he disfrutado bastante verlo sentir en las dos ocasiones. Tengamos claro que esta es una opinión muy personal.

León, en el rol de la prostituta, me da esperanzas de vivir y además, esperanzas de que el teatro venezolano estará en buenas manos y pies. El texto de este personaje es también bastante nutritivo y simbólico, guiño para García nuevamente.

Por último me ha dado la sensación de que Churion es quien, a mi parecer, se sentía menos cómodo en el escenario, pensé por momentos que se explicaba con la participación de un día pero la realidad es otra. Ha de tratarse de un momento importante de crecimiento en su proceso que me hace desear verlo en otra ocasión, con otro equipo, con otro texto y degustar con mayor amplitud su talento.

La puesta es compleja, Luis Vicente ha hecho un buen trabajo en comprenderla. Salvo algunos detalles del inicio que atentan contra esta intención de presentar al público nuevos conceptos, el manejo de la escena esta adecuado por completo.

Por ultimo he quedado extasiado con la música. Que hermosa. Además de  funcionar para generar y compactar la estética de toda la obra, crea un toque de misterio y confusión con la acción. Gracias por eso.

Por supuesto, lo anteriormente expresado carece de relevancia cuando miramos con orgullo una pieza de teatro venezolano, representada por venezolanos y aplaudida por estos. Eso es lo más importante, a excepción de las personas importantes. “No hay nada más importante que las personas importantes”.